Toda marca requiere de un marketing B2B y B2C, para que tanto su target como su promoción con otra empresa le genere resultados positivos.

Como cada uno de ellos se dirige a clientes distintos es preciso señalar, en primera instancia, que ambos difieren no sólo en el cliente meta, sino también en el diseño y ejecución de estrategias para generar relaciones comerciales a corto, mediano y largo plazo.

Marketing B2B y B2C, ¿qué los hace diferentes?

Para hacer clara la distinción entre ambos conceptos y tipos de marketing, se debe señalar que el B2B se enfoca en la planeación de una estrategia mercadológica guiada hacia la mejora en técnicas de promoción de la propia empresa para ser un socio de otra compañía que solicite de sus servicios.

En este tipo de marketing, lo que intenta determinada marca es ser la mejor o única opción de otra empresa, mediante el diseño de estrategias que muestren a ese cliente las ventajas de contratar sus servicios o comprar sus productos.

Por otro lado, el marketing B2C es aquel enfocado hacia el consumidor final, es decir, el shopper o persona que compra y/o consume cierto producto o contrata un determinado servicio.

Para este tipo de cliente es el que la mayoría de las campañas están dirigidas, ya que mientras se negocia con otras empresas la disponibilidad de producto, niveles de stock, precios y espacios en PDV, la marca en cuestión gana adeptos mediante estrategias que motiven la compra, generen confianza, ganen clientes frecuentes y se llegue a consumidores leales.

Entre las diferencias y similitudes más sobresalientes de un marketing B2B y B2C destacan las siguientes:

  • Menos mercado: cuando una empresa vende directamente al consumidor final, tiene un número mayor de clientes potenciales; sin embargo, cuando se busca vender un producto a otra empresa, las posibilidades se reducen y los procesos de negociación y marketing se tornan diferentes.
  • Ambos buscan tener clientes leales: En ambos casos la marca involucrada desea tener clientes finales leales, pero al mismo tiempo que la empresa que compra y distribuye sus productos tenga una relación comercial a largo plazo, y que su preferencia resulte en fidelidad hacia el fabricante.
  • Relaciones a largo plazo: Para los dos tipos de marketing la empresa quiere una relación a largo plazo que logre tener clientes frecuentes; ya sea que se trate de un partner o compañía que distribuya los productos o sea el consumidor final, el objetivo es que con ambos se tenga una relación comercial duradera.
  • Procesos de compra dispares: Intentar venderle a una empresa como se le vende a un consumidor final sería un error. Los objetivos de mantener una relación comercial con uno y otro son distintos, por lo que el proceso de compra también lo es.

Y si de estrategias de marketing se trata, para vender a otra empresa el content marketing es una opción viable que favorece un mayor conocimiento de la marca, y no se restringe únicamente al consumidor final.

Datos de Statista muestran que el uso de marketing de contenido entre comerciantes B2B en Estados Unidos fue de 88 por ciento en 2015, mientras que para 2016 dicha estadística se elevó a 89 por ciento.

 

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