Interjet y su flamante embajadora digital

No caemos en cuenta que lo que hacemos, lo que publicamos, lo que callamos y lo que aplaudimos o criticamos en nuestra vida digital, comenta Paco Santamaría

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Todos somos nuestros propios embajadores digitales todos los días. No caemos en cuenta que lo que hacemos, lo que publicamos, lo que callamos y lo que aplaudimos o criticamos en nuestra vida digital y en el entorno offline es observado por más de una persona. Ayer estallaron las redes sociales mexicanas por un posteo de una piloto en su Facebook (Xime García) que refiriéndose a la celebración del grito de la Independencia la noche del 15 de septiembre pasado sugirió tirar una bomba en plena fiesta popular. Hoy, esta broma o declaración que puede ser una publicación desafortunada o una broma muy fuerte ha causado dos bandos y dos audiencias. Por un lado, los que piden que la despidan y la atacan de terrorista por estar en un puesto de alto riesgo para los pasajeros que viajan en su avión. Y el otro bando que ha impulsado el HT #TodossomosXimena donde piden sea respetada su libertad de opinar mal del gobierno y el acto del presidente y que no tienen razón por despedirla por dar su opinión o hacer una broma. 

Lo primero que tenemos que hacer es destilar las emociones de este tipo de acontecimientos para analizarnos mejor y ver cómo pegan al Feed digital y eso qué implicación tiene con las marcas que representamos. No hay que dejar pasar este tipo de acontecimientos porque todo suma para construir la narrativa de la comunicación actual. Y así a la mercadotecnia y el ADN de las marcas y empresas. Osea intentar ser neutral y objetivo.

¿Es necesario linchar digitalmente a la piloto Xime García? No. En realidad no cometió ningún acto terrorista comprobado. Ni mató a nadie. Lo que sí es que es una empleada de una línea aérea que trabaja en una área clave de seguridad y en su manos está manejar aviones y la vida de muchos pasajeros. Interjet y muchas empresas no deben tolerar que sus empleados, proveedores o socios comerciales viertan comentarios racistas o incendiarios en su vida digital privada que no armonicen con su ética de marca. En realidad y como lo publica hoy Pictoline la fórmula más aproximada para organizar este tipo de conductas es como lo determinó el filósofo Karl Popper: “Por más contradictorio que sea, y más paradójico, defender la tolerancia, exige no tolerar al intolerante.” 

¿Entonces, qué hago? ¿Es mi problema o no, estoy en riesgo? 

Sí tienes un marca o representas a una, cualquiera que sea esta, sí. Los colaboradores, empleados o aliados de un marca sí tienen un conflicto de intereses con la marca con la que trabajan. No quiere decir que se les tenga que amordazar en su vida digital. Pero sí tienen una responsabilidad de no ser o posicionarse intolerantes en cuanto a raza, género, política, preferencias sexuales, religiosas, espirituales, ideología, cultura, las fraternidades universales y las convenciones políticamente correctas mundiales y locales. Entonces ¿Qué? Pues papelito habla, firmemos todos un acuerdo de confidencialidad en donde se establezca que como proveedores, colaboradores o socios comerciales si generamos contenido intolerante si generamos contenido que desprestigie a la merca que representamos, nos darán de baja para seguir trabajando con ellos. Así de fácil. Si estás de acuerdo en firmar esto que no es una mordaza digital ni va en contra de tu libre expresión, trabajamos juntos, si no, estoy corriendo un riesgo al emplearte. Si las personas que trabajamos en la comunicación no somos capaces de controlar nuestra intolerancia, caeremos en riesgo de quedarnos aislados y solos. Esto no implica estar de acuerdo o no con el gobierno, ni tener derecho a votar por el candidato o partido que elijamos. Tenemos derecho a que nos gusten o no las políticas y gobierno, a disentir a no estar de acuerdo a ser libres. El problema aquí esta en ser intolerantes. No podemos tolerar que otros no toleren. Habría que preguntarle a (Relaciones Laborales) RR.HH de Interjet si tienen firmado un acuerdo de confidencialidad con su empleada que si hace comentarios en sus redes sociales intolerantes la pueden despedir, si no tienen un manual o nada por el estilo en papel y oficial, estará muy complicado que la despidan fácilmente.

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Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana. Es maestro en Producción Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. Docente en la universidad Centro, universidad dedicada a la profesionalización de la creatividad y la mercadotecnia, donde imparte la materia de Administración de Comunidades Digitales. También ha dado clases de Comunicación, Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad de la Comunicación, en la Anáhuac de Puebla, en La Salle, en la Universidad de las Américas de Puebla y en la UDLA de la Ciudad de México. Es un fiel aliado estratégico y operativo en la comunicación y mercadotecnia de las personas y las marcas. Fundó -y dirige- agencias de marketing de nicho y Relaciones Públicas como InTrend, The Next Marketing, InTrend Sibarita y Party Animal. Escribió los libros Las Nuevas Tribus Urbanas y Yo digital, ambos editados por editorial Kätedra. Consultor y conferencista especializado en estrategias de comunicación, relaciones públicas y mercadotecnia. Consejero editorial del periódico REFORMA. Ha diseñado y producido eventos para El Palacio de Hierro, Mastercard, Don Julio -Diageo-, Kantar Worldpanel, Kantar TNS, Kantar Millward Brown, Expo China México, BLN (Bodegas La Negrita, DSM (Alimentación y salud) y La Europea, entre otras. Miembro de diferentes consejos consultivos editoriales y empresariales. Inquieto, disruptivo y apasionado. He sido de todo. Sin miedo a siempre volver a empezar.