Inteligencia Emocional, ¡no es lo mismo platicada que practicada!

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¿Fuiste de los que gastó un dineral para pagar una terapia, un curso, taller, o coaching carísimo para trabajar con tus emociones? ¿Te funcionó increíble pero ahora sientes que sólo tiraste tu dinero a la basura? ¿Tuviste cambios los primeros meses pero ahora todo ha vuelto a ser como antes? No te preocupes, no eres el único y te voy a explicar el porqué y cómo le puedes sacar provecho de nuevo.

¿Qué es Inteligencia Emocional?

La inteligencia emocional (IE) es un tema de antaño, Aristóteles ya hablaba de ella, sólo que muy pocos escucharon. Fue hasta Goleman que empezamos a tomar este tema más en serio y aunque llevamos más de 20 años hablando de él, aún hay mucho que entender y hacer. La mayoría ya la conocemos, sabemos la teoría e incluso muchos la dominamos, hemos leído artículos, libros y visto videos, hemos hecho de todo para entenderla; hasta ir a sesiones intensivas (y lo que le sigue) de coaching; pasar de nivel en nivel para alcanzar un estado de catarsis donde puedas hacer “cambios” (sí, entre comillas porque considero que esas nuevas “sectas” no son lo que dicen ser, pero es tanta la necesidad que uno cae porque cae).

No importa que, hemos hecho todo (bueno, eso creemos) para alcanzar la IE, pero cuando tuvimos que llevarla a la práctica se nos complicó. Y digo “se nos complicó” porque a mí también me pasó. Aunque llevo 10 años trabajando en mi IE y logré hacer cambios bastante importantes, hoy se me sigue complicando. No puedo jactarme de tenerla bajo control, al contrario. Debo de admitir que hay muchas ocasiones donde mis emociones aún me dominan y hacen de mí lo que quieren. Nos ha pasado a todos. Pero entonces ¿qué podemos hacer para volverle a sacar provecho a esos cursos?

Antes de continuar…

Me gustaría evocar un par de puntos superimportantes acerca de la Inteligencia Emocional. Sólo para acordarnos de nuestros apuntes.

Primero que nada, hay que entender que no hay emociones positivas, ni negativas; son neutras, no está mal enojarse o ponerse triste, sólo hay que saber hacerlo el tiempo correcto, de la manera adecuada y con la persona indicada (ósea, asertivamente).

Segundo, no puedes controlar lo que no conoces, así que es importantísimo el autoconocimiento, ¿por qué sientes lo que sientes, desde dónde viene? ¿Qué sientes, qué emoción es y dónde la sientes? Cuando la empiezas a sentir, ¿cuál es tu reacción corporal y después conductual? Esto te ayudará a prevenir acciones impulsivas y negativas. Es imperante saber cuáles son las situaciones que peor nos ponen y cuáles son nuestras reacciones. Volvernos conscientes de nuestros actos.

Tercero, las emociones son tuyas, no de los demás, tú las generas, tú eres responsable de ellas. Cuando hablamos de IE, es inaceptable decir “me hiciste sentir”. Eso no es real, uno mismo se sintió así, uno solito lo permitió. El autoconocimiento nos da las herramientas para saber a qué somos vulnerables y porqué, y entonces poder prevenir situaciones que nos pongan en riesgo, el autocontrol, nos da una especie de blindaje que nos ayudará a evitar que esa situación que no se pudo prevenir, nos dañe. Es tu responsabilidad salir de tu centro de paz, no de la otra persona.

Cuarta, no podemos controlar las emociones (no literal al menos), éstas vienen naturalmente del cerebro y sus neurotransmisores, pero lo que sí podemos controlar son los pensamientos, que a diferencia de las emociones, éstos sí pueden ser negativos o positivos. La emoción viene después de un pensamiento, y según el tipo de pensamiento que tengas, será tu emoción. Ahí radica el verdadero control. ¡¡Quien domina su mente, lo domina todo (gracias Kaliman por tus sabias palabras)!!

Este es el verdadero reto y esta es la razón del porqué te funcionó muy bien las primeras semanas; pero ya no tiene sentido ahora todo tu coaching e incluso tu terapia. La mente es la cosa más complicada que hay en el universo. Para entenderla no puedes dejar de estudiarla, y ese ha sido nuestro error, nos hemos confiado y hemos dejado la terapia porque sentimos que nos hizo mucho bien y logramos objetivos.

Concluimos el coaching de 7 niveles (o los que sean) pero no volviste a retomar el tema. Acabaste tu curso o tu taller; pero nunca más le diste seguimiento. Lo cierto es que mientras estabas en estos programas, tu mente estaba trabajando; y sobre todo, algún profesional la estaba guiando a un self-awareness. Pero se acabó el curso y la guía y el trabajo y tu mente dejó de producir autoconciencia y todo se derrumbó.

¿Cómo trabaja tu mente?

Tu mente trabaja en función de tu organismo, pero sobre todo de tus vivencias, es decir, de tu contexto; va evolucionando y cambiando día con día. Tu mente cambia cuando aprendes cosas nuevas, cuando vives situaciones que nunca habías vivido, cuando la sociedad cambia, cuando tu alimentación se modifica, cuando vuelves a encontrarte con cosas de tu pasado, cuando alguien te recuerda un conflicto, un trauma, etc. Tu mente nunca está estática, por lo que no puedes esperar que lo que aprendiste un día para entenderla y controlarla sea igual un año después.

La autoconciencia debe de continuar día con día porque la mente no descansa. Es el equivalente a estudiar medicina y no volver a leer ni a investigar nada nunca y pensar que con la licenciatura tú puedes hacerlo bien. O como si el Dalai Lama se hubiera quedado satisfecho sólo porqué lo escogieron de niño y nunca más hubiera estudiado ni practicado todos los días de su vida. O como conseguir tu peso ideal y al día siguiente volver a comer pésimo y nunca más seguir la dieta. Se entiende perfecto la idea, no?

Un libro, un curso, un taller, un coaching, un tratamiento psicológico, nunca será suficiente, tenemos que estar en constante introspección, llegar a una autoconciencia y entonces poder generar un autoconocimiento que nos ayudará a autoregularnos.

Debemos trabajar todos los días en tratar de conocer y luego dominar nuestra mente, nuestros pensamientos y como consecuencia nuestras emociones. Así que te recomiendo lo siguiente: desempolva tus apuntes, léelos de nuevo y haz un mapa conceptual de todo lo que aprendiste. Después relaciónalo contigo, con tu vida ahora, tus relaciones nuevas, tu trabajo, tus paradigmas, tus pensamientos limitantes actuales, tus heridas de la infancia y cómo siguen generando estragos, en qué área de tu vida, etc. Y una de dos: o vas con esos apuntes de nuevo a tu terapia o a tu coaching para empezar a trabajarlos, o si ya sabes la técnica, (ya sea de PNL, cognitivo conductual, racional emotiva, etc.) empieza tú solo a practicarla.

Yo personalmente opto por pedir ayuda para manejarlo, sobre todo si ya ha pasado más de un año desde tu última visita.  No olvides que para que tenga un mejor efecto, tienes que llegar con tu psicólogo/coach con nuevos insights (para eso el mapa con apuntes). Por que seguramente te enseñaron que no hacemos ni actuamos sólo por que sí y ya, sino que dentro de nuestro enorme inconsciente hay un porqué de todo y es importarte detenernos un momento y cuestionarnos para nunca dejar de generar self-awareness, de lo contrario sólo estaremos evadiendo asuntos que pueden ayudarnos a ser mejor. ¿O no te lo enseñaron? ¡Ya ves!, esta es la muestra de que nunca dejamos de aprender, sobre todo con este tipo de temas tan “nuevos”.

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