¿Desaparecerá Tulum y la tribu urbana de los tuluminatis?

Paco Santamaría Experiencias Filantrópicas
Hay muchas versiones de lo que pasa en Tulum que apenas hace cinco años era uno de los destinos turísticos más lujosos y hippie chic del mundo entero. 
Atrás quedaron los tiempos en que pedían más de 5 mil dólares por noche en hoteles como Azulik porque se corría el rumor que ahí había dormido Madonna. Y eso que sus habitaciones estaban infestadas de mosquitos y sin aire acondicionado. Pero era al trend, la tendencia del “Glamping” acampar con lujo silencioso sin contaminar, ni perjudicar al ecosistema ni a la naturaleza.
¡Zas! Llegaron los desarrolladores, los festivales, las tocadas, las adicciones y los tuluminatis (esa tribu urbana que no sabes si es un millonario con ofni de pobre o es un ahora pobre que fue millonario y ahora adicto, te pierdes un poco con esta tribu). 
Hace veinte años, Tulum era un pequeño pueblo con una playa y ruinas mayas poco pretenciosas, con sonidos de reggae y donde se fumaba marihuana y se vivía sin pretensiones. Al día ¡Pum! llegaron los restaurantes con entretenimiento como Rosa Negra que se rumoreaba que facturaba a diario en efectivo más de un millón de pesos. Más adiciones. Más festivales musicales. Más drogas duras. Más rituales pseudo espirituales de los tuluminatis que eran la justificación perfecta para drogarse y tomar alcohol. Y no me asusto, ni me persigno. Sólo lo recuerdo y a veces con risas. 
La pandemia fue el refugio perfecto para que muchos huyeran a Tulum a evadirse de sus problemas, de sus deudas y responsabilidades. Más drogas y más cárteles de delincuentes. La tormenta perfecta para el desastre. Y ahora voy a las autoridades que tienen el pulso de un ginecólogo con resaca de tres días de parranda. 
La Secretaría de Turismo amputó de tajo toda la promoción de los destinos de la Riviera Maya. No hace nada. Ni picha, ni cacha, ni deja batear. Nada de nada. Sólo estorba. Si a esto añades que un alcalde de Tulum, Diego Castaón, no tiene ni puta idea de lo que es la promoción turística y sale a hacer un video como una especie de “influencer” para invitar a la gente a las playas gratis de Tulum pero sin sombrillas. Actuó y lo usaron como un RP mal pagado y no logró su objetivo. Se ve que no se asesoró bien y no entiende bien en dónde está parado. 
Ahora bien, el Parque de El Jaguar es usado como una Aduana mala comunicada a los turistas atendida por guardias nacionales que obviamente no están entrenados para atender al turismo. Todo mal, ¿quién está matando a Tulum? ¿Quién mató a Tulum? ¿Quién mató al comendador? Fuenteovejuna, señor. Poco a poco todos.  El influencer mentiroso y pagado que miente y sobre vende el destino. El comerciante ventajoso que vende más caro para ganar más dinero por materialismo.  El desarrollador que no respeta ni tiene arraigo por Tulum y solo ve el negocio por el negocio y especula. El narcotraficante que genera miedo. 
Las autoridades se hacen pendejas y miran sobre el hombro. Los que viven en Tulum sin arraigo. Los turistas que no se quejan y no dicen nada pero que presumen que ya fueron. 
La prueba la tiene Tulum este 2025 en diciembre-enero 2026 si despierta y repunta la mala temporada que ha tenido, solo será un mal susto. Si no, ya se lo comieron los destinos del caribe y la Ciudad de México como destinos para los extranjeros que viajan a la zona. Espero equivocarme.
Hoy invité a mi video columna a un experto de expertos en turismo. Marco Daniel Guzmán. Es como un padre para mí y un maestro. Fundador de Reporte Lobby. Él sí sabe qué está pasando por allá. Es el primer tuluminati que conocí hace 20 años.
Corre video columna…

 

 

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