¿Conoces a tu cliente? o ¿Lo Comprendes?

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¿Cuántas veces no hablamos del cliente en la empresa en la que trabajamos? o en nuestro propio negocio, cuando hay presupuesto mandamos hacer estudios de mercado para “conocerlo” más, o elaboramos nosotros mismos una encuesta, tomamos un par de practicantes de Marketing para levantarlas y teniendo el resultado nos decimos ser una empresa “Cliente-Céntrica”, una empresa enfocada en el cliente.

El problema es que solo hablamos de él, pero no nos detenemos a reflexionar acerca de él, comprender su situación, que lo lleva a elegir un producto y seleccionar una marca por encima de otra. No salimos de la oficina. ¿Cúantas veces hemos visto los resultados de una investigación de mercados, pero no nos hemos puesto a leer un par de respuestas directamente de las encuestas o las levantamos nosotros mismos? Qué decir de solo salir y observarlo.

Tom Peters, Philip Kotler, Seth Godin, Marc Gobé se están volviendo Antropólogos, ¿Qué están viendo? Todos ellos hablan del corazón, del espí­ritu, de las emociones, consumidores participando en el desarrollo de productos JUNTO con las marcas convirtiéndose en PRO-SUMIDORES. El comprender al cliente conlleva separarnos de nuestras propias creencias, de nuestro amor por nuestro producto y ponernos en el lugar de nuestros consumidores.

Un ejemplo claro de COMPRENDER AL CLIENTE, es Vodafone, una empresa de servicios móviles. Todos queremos un teléfono “Cool” moderno, sin embargo un segmento de consumidores mayores de 50 años solo usan sus teléfonos celulares 80 veces al año y con mayor frecuencia utilizan las lí­neas telefónicas instaladas en su casa. Poniendo un poco más de atención a este consumidor, generó una serie de preguntas que lo llevó a descubrir los Insights que necesitaba para desarrollar un producto “Cool” para ellos. Platicaron directamente con los consumidores de su producto y encontraron que muchos de ellos no recordaban el número de su teléfono celular, no sabí­an utilizar la lista de contactos, no se daban cuenta si les llegaban mensajes de texto, ni comprendí­an los acrónimos del teléfono y no les importaba si éste tení­a cámaras y mucho menos acceso a internet.

Poniendo estos valores en acción, Vodafone encontró el siguiente “Insight” puesto en una oración: “Estoy en un momento de mi vida en donde la experiencia de vivir me da la alegrí­a más grande, mi familia, mis pasatiempos o simplemente la experiencia diaria de vivir”. Cualquier cosa que le quite tiempo a esto es simplemente una pérdida de tiempo.
“Un teléfono es solo una herramienta que me ayuda a comunicarme con mi gente, y eso es todo. No me genera ninguna alegrí­a usarlo, es la gente con la que hablo la que me genera felicidad”.

El resultado: Un teléfono con botones grandes, una pantalla grande, en donde te indicaba: tu número celular, el status de la baterí­a, la calidad de la señal, letras grandes en agenda y mensajes cortos, accesos rápidos y directos a las funciones más usadas de llamadas, mensajes y volumen, avisos luminosos externos de llamadas y mensajes, entre otras cosas.

La conclusión de esto es que debemos dejar de solo decir que conocemos al cliente, y empecemos a comprenderlo, a descifrar eso que nos quiere decir sin palabras, aquello que siente al utilizar un producto o servicio, su significado real y para esto, debemos permanecer abiertos y atentos todos los dí­as y hacernos las preguntas correctas. ¿Estoy pensando en el consumidor más que en la oferta y lo que hace la competencia? ¿Permanezco curioso y fascinado al observar a mi cliente? ¿Estoy dispuesto con mi actitud a desarrollar empatí­a con gente completamente diferente a mí­? “Para ponernos en los zapatos del cliente, primero hay que quitarnos nuestros propios zapatos” Steve Bennett, CEO de Intiut.
Por Alfonso de Alba Vargas