Prácticamente no hay marcas que permanezcan idénticas desde que nacieron hasta ahora, sino que han pasado por un constante proceso de transformación conocido como rebranding, por medio del cual  o se cambia la tipografía o la forma del logo y sus colores o incluso se transforma radicalmente. Sin embargo, ¿en qué momento es recomendable realizarlo? Revisemos algunos puntos importantes.

De acuerdo con datos de Soy una marca, uno de los indicadores que señalan el momento propicio cuando firma debe transformarse es cuando su imagen pública está considerablemente dañada. El rebranding ayuda a limpiar un poco el estado en el que se encuentra, con la finalidad de que adquiera un poco el valor que ha perdido en su momento.

Las marcas, como las personas, tienen un desarrollo  y una madurez. Sin embargo, hay un punto en el cual se estancan y necesitan un nuevo aire. El rebranding puede ayudar a darle una especie de segundo aire, de acuerdo con datos de Inbound Cycle, sitio que recomienda evitar hacer este tipo de cambios cuando la firma es relativamente joven.

Otro de los indicadores de que una marca requiere de un cambio es cuando sus conversiones no son las esperadas. Si bien, no todas las ventas dependen de un nombre o un logo, sin duda es un punto que puede ser decisivo al momento de elegir entre un determinado producto y otro. De hecho, será conveniente monitorear la relación entre el estado actual de la marca y los ingresos que se generan.

Hay que ser siempre autocríticos con la marca. ¿El logo es actual? ¿Los colores son los que están en tendencia? ¿El claim es el correcto? Habrá que contrastar qué hay en el mercado y cuáles son las preferencias de público para saber qué es lo que ha envejecido y lo que necesita definitivamente cambiando. De hecho, se recomienda que este autodiagnóstico se realice de modo constante para evitar quedarse atrás en las preferencias del mercado.

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