Ha iniciado la época de mayor calor en el año, el verano. Además del clima, esta época se caracteriza por ser cuando los niños y jóvenes tienen vacaciones escolares. Y claro estas fechas tienen impacto en los hábitos de compra. Si bien la semana pasada hablamos que las promociones mueven las compras en verano, hay otros factores.

En los meses de julio y agosto incrementa el gasto de los hogares y este cambio viene principalmente por los hogares con niños menores de 12 años quienes gastan un 4% más que en el resto del año. .

Comparando con el resto de los meses del año, encontramos que hay 2 razones (fuera de las promociones) para cambiar lo que compramos: el clima y que los niños están más tiempo en casa.

Si bien es muy agradable tener días cálidos, que nos invitan a salir (tanto de vacaciones como al parque con los niños), el verano también se caracteriza por mayor humedad. Esta combinación tiene un inconveniente, también hay más insectos. Por este punto, los insecticidas son uno de los productos que incrementa sus ventas en vacaciones (¼ parte de lo que se compra en un año es entre julio y agosto).

Pero quien está en la cima (es decir quien más incrementa sus ventas en estas fechas) son los helados y paletas heladas, a pesar de que las consumimos en todo el año, son estas fechas las más relevantes para estos fríos postres.

Las bebidas también se consumen más en verano desde las bebidas energéticas, bebidas isotónicas, bebidas en polvo, té helado, agua mineral, cerveza, refrescos, jugos y agua. Hay que estar bien hidratados.

Al estar los niños más tiempo en casa, además de tomar más líquidos, también hay algunos “tentempiés” que consumen más en verano, como los cereales, las botanas, barras de cereal y galletas. En parte podemos pensar en que la alacena sufre algunos robos durante el día.

A diferencia de las épocas en las que van a la escuela, el pan para sándwich pierde importancia en las compras. Y los postres refrigerados como las gelatinas, flanes o arroz con leche, por mencionar algunos que se llevan de lunch, son cambiados por sus versiones para preparar. No es necesaria tanta practicidad lo que permite ahorrar un poco, y da la oportunidad a los pequeños a ayudar a preparar cosas ricas en casa.

Hay un tercer factor que si bien no es de todos los años, este lo hemos empezado a ver desde junio. Cuando hay justas deportivas incrementan también el consumo de cervezas, refrescos, botanas, salsas botaneras entre otros productos que nos acompañan a ver los partidos o competencias. El mundial suele ser el rey, pero otras copas como la Copa América o la Eurocopa, así como las Olimpiadas, promueven este incremento de consumo en todo tipo de hogares. Si bien hay quienes no son muy amantes del deporte, cuando se trata de ver que el país gane, también se ganan algunos espectadores.

Estos cambios no duran mucho. A finales de agosto, cuando los chicos regresan a clases, cambiamos de prioridades y hasta lo que compramos para el hogar cambia. De esto les platicaré cuando los niños estén a punto de entrar a la escuela.

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