Una de las leyes propias del Below the line que dictan el comportamiento de los consumidores es el Branding emocional. Ese feeling que mueve pasiones desbordadas y que desembocan en la compra de un producto o marca. En el caso de los aficionados del fútbol, muchos pamboleros hicieron lo que pudieron para acercarse lo más posible a su selección favorita, aunque aquello pudiera terminar en sanción.