La función de los códigos QR es llevar a los usuarios digitales a un sitio electrónico, a través de la lectura de un lenguaje cibernético. Son eficaces en la medida en que de manera rápida vinculan a los consumidores con los contenidos de la marca. Sin embargo, hay que saber en qué momento utilizarlos y en qué momento no.

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Carlos Cantú, director creativo ejecutivo de Chell, consideró que un problema central en la utilización de códigos QR es que no se ha entendido bien ese medio, pues las marcas deben recurrir a ellos solo cuando es oportuno y no ponerlo por ponerlo en cualquier soporte.

“Usar el código QR es solo si tienes algo realmente valioso para tu audiencia: descuentos, cupones, etcétera. Así sí vale la pena escanearlo, pero si lo escaneas y te manda a la página de Internet, pues mejor pones un link y es más fácil y no pones al consumidor a que haga todo eso, explicó”.

En este contexto, el experto recomienda usar códigos QR en los siguientes casos:

  1. Si quieres dar más información sobre tu producto, pero siempre que sea contenido relevante y sustancial.
  2. Para compartir material interactivo, esto es, que la gente pueda modificar colores o ser partícipe de la acción.
  3. Para generar una experiencia de realidad aumentada.
  4. Para trasladar la experiencia del PDV a otro plano.
  5. Es una buena forma de explotar la creatividad en un espacio donde la gente tenga suficiente espacio para escanear.

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