Sado-marcas

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¡Pégame pero me dejes! ¿Me estas oyendo Telcel/AT&tT? En realidad cualquier compañía de telefonía en el mundo nos trata como si nos hicieran el favor. Yo tuve que buscar una ejecutiva por meses y hasta que la encontré, reconocí la relación que en ocasiones tenemos con las marcas y su oferta es bajo el monopolio de un trato en donde podemos encontrar desdeño, violencia e indiferencia.

Si bien es cierto que muchas de las malas prácticas relativas al cliente se basaban en la poca o nula competencia, sin embargo, aun con ella, algunas marcas continúan con su “mood” de dominación y amordazamiento.

Hace unas semanas active la banca en línea en mi celular, acto seguido me llegó una tarjeta de crédito que obviamente no pedí. No la he activado y por tal hecho me marcan varias veces a la semana para que la active, por lo que para no hacer el cuento largo, caí en la cuenta de que la “política” de los bancos es “tiznar”.

Si les debes te acosan como si no hubiera un respaldo, como si no existiera un pago por medio de los intereses, como si “todos” fueran personas que cambiaremos de ubicación e identidad para evadir las deudas.

Lo cierto es que no solamente se da ante los adeudos, también se dan en la oferta, en las largas filas que se tienen que hacer, en la manera en la que te tratan los ejecutivos, en la forma en la que se reservan los lugares de estacionamiento para el personal y no para los clientes (ellos que, que le busquen).

Ya sea por que no hay de otra o por que nos gusta, la realidad es que nuestra relación con los bancos es un claro ejemplo de la forma en la se dirigen las empresas con sus clientes (empleados, proveedores y consumidores).

Leí un articulo que hacia referencia de las grandes marcas que han logrado amasar sus fortunas pagando bicocas a sus empleados, ponían el ejemplo de los cines y los restaurantes de comida rápida. En los anteriores ejemplos, el masoquismo se basa en esta relación en donde los viejos le dan oportunidad a las nuevas generaciones, por tanto el precio es que lo hagan prácticamente gratis.

Lo que las sado-marcas deben de aprender es que hay nuevos parámetros en el mundo y si no se adaptan a ellos, terminarán amarrados con sus propias esposas:

  • La comunicación publicitaria debe partir desde los nuevos paradigmas de la inclusión y la no violencia.
  • Claro, puedes tratar mal a los clientes, pero olvidas que ahora el poder no está en los negocios, un día encuentran alguien que “los golpea más rico”, no los maltrata, o lo hace más sexy, e inmediatamente se van tras el.
  • Es cierto que en los países latinoamericanos existe una carga cultural en donde parece prevalecer la dominación y sumisión, lo cierto es que existen sustitos progresistas con los que se pueden remplazar la comunicación toxica.
  • Si es cliente y esta dispuesto a que lo traten mal, deje de quejarse, lo más tonto es dejarse estafar y contarlo como una hazaña, lo que le queda es buscar una nueva opción, es ahí donde se aprieta como consumidor, pues quemando por redes lo único que les confirmamos a nuestros amigos, es que estamos amargados y además un tanto mensos.