Pagos móviles, ¿para allá vamos?

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Quizá una de las noticias más interesantes en el mundo de los medios de pago la semana pasada fue el lanzamiento en México de Samsung Pay. Este lanzamiento, si bien adelantado a otras tecnologías ya conocidas a nivel mención como Apple Pay o Android Pay, y confundible con la tecnología ya existente para pagos móviles con los wallets y apps de algunas instituciones bancarias y concentradores de pagos como Mastercard y su MasterPass, sin duda pone otra vez en boca de muchos la pregunta sobre hacia dónde evolucionará el mundo de los medios de pago y si las tarjetas plásticas tienen sus días contados.

Antes de entrar en materia, entendamos a los que nos referimos por pagos móviles. En casi todos los casos, cuando encontramos este término, se refiere a un pago realizado a través de un dispositivo móvil, normalmente un teléfono inteligente, ya sea en línea o en un establecimiento. Es decir, si el dispositivo móvil que nos acompaña en todo momento de nuestra vida es el responsable de ejecutar el pago, es un pago móvil.

Dejemos por un momento de lado la parte en que pagamos online, bien sabemos ya del crecimiento del comercio electrónico y hoy podemos imaginarnos adquiriendo prácticamente cualquier producto a través de un ecommerce. Esto nos deja con aquellas funciones con son únicas de los dispositivos móviles, como el SMS.

Hablando del mundo de medios de pago hay un método de pago móvil que parecía tener todo el potencial para acabar con la producción de tarjetas plásticas multicolores que cada vez integran más tecnologías: el NFC. NFC – “Near Field Communications” –  es una tecnología que transmite información de manera inalámbrica entre dos dispositivos cercanos. Es decir, acercamos nuestro dispositivo habilitado para NFC a una terminal habilitada para NFC y podemos hacer una transacción de información entre estos dos. Suena bien, con dos contras para los pagos móviles: primero, no cualquier teléfono inteligente está habilitado para NFC, dejando fuera a muchos consumidores que no tienen el poder adquisitivo o la disposición a pagar por un aparato con esta característica; segundo, muchos comercios tienen terminales que funcionan bien a pesar de tener muchos años, lo que los obligaría a invertir en infraestructura para recibir este tipo de pagos. Según Gartner, estos dos factores han contribuido a que desde 2012 los pagos con NFC lejos de crecer se hayan contraído 40%. Un factor que juega a favor de esta tecnología, pero en contra de los pagos móviles, es que este tipo de transmisión de información se puede agregar a las tarjetas de pagos, con lo que se hacen los pagos “contactless”.

Aun así, los pagos móviles parecen tener un buen futuro, PWC pronosticó en 2016 que para 2019 los pagos móviles habrían alcanzado 136,000 millones de Euros (contra 50,000 millones que alcanzaron en 2014) y Juniper Research afirmó que en los próximos cinco años se multiplicará por siete el uso de esta tecnología, tomando como base los 400 millones de consumidores que ya lo utilizan. Imagina eso, 400 millones de personas utilizan su dispositivo móvil para pagar con él; sin duda nos hemos adaptado a que todo ocurra en un aparato que cabe, casi siempre, en nuestro bolsillo.

Las preguntas se vuelven entonces: ¿en serio el pago móvil va a hacer que desaparezcan las tarjetas de plástico? ¿Cómo evitar los inconvenientes de esta tecnología?

Quizá hoy suena difícil de imaginar que se puedan eliminar por completo las tarjetas de plástico, pero dado que existen los incentivos adecuados tanto en el consumidor final como en toda la red de servicio, parecería que es posible. ¿Cuáles son estos incentivos? Seguridad, conveniencia, confiabilidad, ubicuidad, economía de escala, disminución de costos de servicio, desintermediación, flexibilidad, personalización, entre otros. De modo que, quizá no pronto, pero parecería que efectivamente podríamos presenciar el fin de las tarjetas de plástico como las conocemos (¿Y qué va a pasar con las marcas que viven de hacer carteras?).

Sin embargo, hay inconvenientes que evitar, como la inversión en infraestructura. El interés en esta tecnología es tanto que ya existen algunas opciones para esto. Una de las novedades que mostró Samsung en su lanzamiento es lo que llaman la tecnología MST – Magnetic Secure Transmission – con la que argumentan que no es necesario que los comercios cambien la tecnología de su punto de venta. Gracias a esta función los dispositivos inteligentes pueden emitir una señal magnética que imita la banda magnética en una tarjeta de plástico, haciendo que prácticamente cualquier terminal que puede leer una tarjeta, pueda aceptar pagos móviles. Es decir, es como NFC, pero sin necesitar una tecnología nueva. Quitando del camino el que podría ser el obstáculo más grande para la adopción de esta tecnología.

Queda todavía mucho por ver y muchos lanzamientos, propuestas y modelos que conocer en el mundo de los medios de pago que podrían significar una revolución total para la forma en que consumimos. Imagina que el medio de pago de tu consumidor sea inteligente y te permita ofrecer una experiencia totalmente personalizada para él en tu punto de venta o a través de tu producto. No solo estamos viendo una potencial renovación tecnológica, podríamos estar hablando de una revolución en la forma en que consumimos, una vez más.

¿Tú crees que las tarjetas plásticas vayan a desaparecer? ¿Cómo podría beneficiar a tu industria y negocio el tener pagos móviles? ¿Está tu marca presente en los pagos móviles como los conocemos hoy?

 

 

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