Marcaje Personal: La reputación se juega en toda la cancha

Lourdes Baeza, columnista en InformaBTL

Mientras millones de personas observan cada jugada, cada gol y cada estrategia durante el Mundial, pocas veces pensamos en una de las lecciones mÔs valiosas que el futbol puede enseñarnos sobre liderazgo y organizaciones: los partidos no se ganan únicamente por el talento de una estrella. Se ganan cuando cada jugador entiende su papel, protege su posición y asume la responsabilidad del resultado colectivo.

Con la reputación corporativa ocurre exactamente lo mismo.

La reputación ha sido considerada responsabilidad exclusiva de las Ôreas de Comunicación, Relaciones Públicas o Marketing. Cuando una empresa enfrentaba una crisis, eran estos equipos quienes debían gestionar el mensaje, proteger la imagen de la marca y mantener la confianza de sus audiencias.

Sin embargo, el entorno actual ha transformado por completo esta realidad.

Hoy, la reputación de una organización ya no se construye únicamente a través de campañas publicitarias, comunicados de prensa o publicaciones en redes sociales. Se construye en cada interacción que una persona tiene con la empresa: en una reunión comercial, en una llamada de servicio al cliente, en una entrevista de trabajo, en la experiencia de un colaborador e incluso en la manera en que un líder toma decisiones en momentos de incertidumbre.

La reputación ya no es un activo de comunicación, es el reflejo mÔs visible de la cultura de una organización.

En un entorno donde las opiniones viajan mĆ”s rĆ”pido que cualquier campaƱa de marketing, las empresas han dejado de ser las Ćŗnicas dueƱas de su narrativa. Son los colaboradores, los clientes, los socios de negocio y las comunidades quienes validan —o cuestionan— la promesa que una marca comunica.

Esto nos lleva a una pregunta estratégica para cualquier organización:

¿Quién estÔ construyendo la reputación dentro de tu empresa?

La respuesta parece sencilla: todos.

Pero la realidad es distinta. Muchas organizaciones siguen creyendo que la reputación pertenece a un departamento, cuando en realidad se construye —o se deteriora— en cada interacción cotidiana.

La reputación se fortalece cuando existe coherencia entre lo que una organización dice y lo que realmente hace.

Por ello, los líderes tenemos hoy una responsabilidad que va mucho mÔs allÔ de alcanzar indicadores financieros o cumplir metas comerciales. Nuestro comportamiento, nuestras decisiones y la forma en que interactuamos con nuestros equipos influyen directamente en la percepción que otros construyen sobre la organización.

La reputación corporativa no entra a trabajar todos los días en el Ôrea de Marketing, entra por la puerta principal con cada colaborador.

De la misma manera, las Ôreas de Marketing estÔn evolucionando hacia un papel mucho mÔs estratégico. Ya no se trata únicamente de generar visibilidad o posicionamiento, se trata de conectar la promesa de marca con la experiencia real que viven las personas dentro y fuera de la empresa, habilitando conversaciones, relaciones y confianza que impulsan el negocio.

La buena noticia es que las organizaciones que comprenden esta realidad cuentan con una ventaja competitiva difícil de replicar. La tecnología puede adquirirse, los productos pueden copiarse, incluso los modelos de negocio pueden adaptarse, pero construir una reputación sólida basada en confianza, consistencia y experiencias positivas requiere tiempo, liderazgo y un compromiso colectivo.

En el futbol, un error defensivo puede cambiar el resultado de un partido, en las organizaciones ocurre algo similar: una sola interacción puede fortalecer o debilitar la percepción que clientes, colaboradores, socios y futuros talentos construyen sobre una marca.

QuizÔ ha llegado el momento de dejar de preguntarnos quién protege la reputación de una empresa y comenzar a preguntarnos quién la construye todos los días.

Porque, al igual que en el futbol, los grandes resultados no dependen Ćŗnicamente de quien anota el gol, dependen de un equipo que entiende que cada jugada cuenta.

La reputación corporativa tampoco se juega desde la banca, ni pertenece a un solo departamento.

La reputación se juega todos los días, por todos y en toda la cancha.

 

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