Recientemente tuve la oportunidad de escuchar a un colega hablando de los Millennials y me asustó el hecho de que tuviera miedo, o al menos así me lo pareció, de la participación de ésta generación en el mundo de los negocios. Y si bien es cierto que actualmente se les conoce como personas que pueden no comprometerse con las empresas, son muchas más las virtudes que como generación poseen.

Primeramente pongámonos de acuerdo en los años que abarcan a esta generación: son las personas nacidas entre 1982 y 1995 y que hasta hace 2 años eran más de 1,700 millones a nivel mundial. La mayoría de ellos están solteros (75%), hacen un alto uso de la tecnología lo que les facilita el uso de las redes sociales varias veces al día, están interesados en moda y música, y dado que nunca están satisfechos, buscan establecer un negocio propio o ya lo tienen.

Ahora bien, pudieran parecer personas que no se comprometen con las empresas pero en realidad lo que sucede es que tienen muy bien definidas las expectativas de un empleo y prefieren no tenerlo a tener uno que no los satisfaga del todo. Lo mismo sucede con los productos y servicios. Son personas exigentes y demandantes, grandes conocedoras de lo que quieren, cómo lo quieren y en qué momento lo quieren. Y dado que utilizan frecuentemente la tecnología se vuelven investigadores de los artículos que requieren o gustan de adquirir.

El famoso ZMOT (Zero Moment of the Truth) que definió Google al observar las prácticas de sus consumidores hace aproximadamente 6 años atrás y que no es otra cosa que la investigación profunda y exhaustiva antes de adquirir cualquier producto o servicio. También son personas a las que les gusta asumir riesgos por lo que las compras en línea no les son ajenas y es por esta razón que se vuelven un mercado muy atractivo para cualquier sector, no sólo online sino también en espacios físicos.

Pero eso sí, debemos tener bien claro que son un consumidor muy exigente y muy conocedor y que nuestras campañas de publicidad tienen que ir dirigidas hacia los valores que buscan y defienden. Y también debemos tener en cuenta que sus hábitos de consumo lentamente, o rápidamente, irán permeando al resto de las generaciones: tanto para arriba como para abajo. Por lo que se vuelve  prioritario entender a mayor profundidad sus necesidades, gustos y disgustos para poder tener una mejor posición competitiva.

Daniel Rodríguez P.

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