La semana pasada sonaba fuerte la noticia de que los niƱos veĆan a la televisión como un castigo. Acostumbrados al absoluto control que tienen sobre el contenido que consumen en un iPad, es obvia la elección.
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Esto me ha puesto a pensar.
Hace 10 aƱos, cuando estaba en la universidad, abandonĆ© por completo la televisión. Las pocas ocasiones en las que extraƱƩ la TV era para ver eventos en vivo; todo lo demĆ”s lo consumĆa en mi PC. Estaba seguro que la TV no sobrevivirĆa mucho tiempo.
En los Ćŗltimos aƱos hemos visto resurgir a la televisión; series como Breaking Bad, House of Cards y Game of Thrones han sido parte de lo que se ha denominado la Ć©poca dorada de la televisión. La denominada pantalla chica ha comenzado a competir directamente con el cine con base a storytelling y producciones de alta calidad. La TV ha encontrado de nuevo su encanto y ha aprendido varios trucos nuevos en el camino: el Video-On-Demand en donde Netflix es el rival a vencer, HBO teniendo capĆtulos de estreno al mismo tiempo a nivel global e incluso raros experimentos como House of Cards lanzando la temporada completa desde el dĆa uno son claras muestras de que la TV no ha muerto.
Un caso aparte son los niños; la televisión nunca ha sido parte de su vida, no siguen series con narrativas complejas, no ven deportes en vivo. La TV sà es un medio ajeno para ellos. Google ha comprendido esto y a principios de año presentó YouTube Kids, quitÔndole otra preocupación a los papÔs: el contenido no apto para niños que hay en la plataforma.
Estos niƱos tendrƔn que crecer, sus gustos madurarƔn y buscarƔn otras fuentes de contenido que les ofrezcan mƔs valor por su tiempo, mientras YouTube se satura de vloggers queriendo ser el siguiente PewDiePie.
Nuestro reto como mercadólogos es entender estos cambios y planear cómo vamos a hablarle a las audiencias del futuro. SerÔ un reto muy interesante.













