Los primeros minutos del día son los más relevantes pues de ellos depende que tanto se aproveche la jornada, todo está ligado la buena actitud con que se dé inicio a las actividades.

Para ser productivos y tener la disposición necesaria al enfrentar los retos en el trabajo, sólo basta con despertar del mejor modo.

Comenzando el día

Si el tono de la alarma se contraponen con el cansancio y la rutina, es muy probable que nuestro día se torne negativo, lleno de mal humor y desidia.

Es necesario comenzar de la mejor manera la mañana y dejar malos hábitos que ensucian el buen descanso.

  • Al menos 10 minutos para ti

Sí, apaga la alarma, pero no caigas ante la tentación de revisar el correo electrónico, atender redes sociales, ver noticias. Deja de ser esclavo de la tecnología. Breves lapsos para tu arreglo, higiene, relajación y activar tus sentidos siempre serán reconfortantes.

  • Prueba un sabor distinto

Si dejas un poco el café y optas por un vaso con agua tibia con jugo de un limón, en especial si lo bebes a primera hora, conseguirás que tu metabolismo esté activo, pues se quema la grasa, mantiene activos los músculos, limpia boca y garganta, y llena de ímpetu tu día. Se recomienda esperar al menos 30 minutos para cepillarse los dientes, beber o comer.

  • Buena postura

Al salir de la cama tienes que quedar sobre tu costado derecho, luego siéntate al borde y mantén la espalda recta. Luego sal de entre las sábanas, sacúdete el sueño y a caminar. Así se quita la presión del corazón y espalda. Esta rutina puede generar mejor vibra en tu cuerpo desperezado.

  • Establecer las metas del día

Encausar tus movimientos y pensamientos para cumplir algunas metas ayuda a edificar hábitos de comportamiento, como ahorrar, comprometerte con una rutina de ejercicio, acudir al médico a una revisión.

  • El despertar de los músculos

Aquel hábito gracioso de estirarse y lanzar un bostezo o un suspiro, no es una broma. Se trata de una necesidad de los músculos para calentar y exigirle al cuerpo su buen funcionamiento.

  • La meditación

No se trata de algo aburrido o tedioso. Al estar sentado en una posición cómoda y despejar la mente, se aclaran los pensamientos y se refuerza el bienestar espiritual.

No es un juego, tu calidad de vida exige más de lo que te has dado cuenta.

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