El boom en Amazon ha derivado en una invasión inesperada a los árboles en la calle. Conductores de la empresa están colgando sus celulares en ellos.

La razón detrás está protagonizada por los conductores de entrega por contrato, quienes están colocando los smartphones en los árboles para adelantarse a los rivales que buscan pedidos. Cerca de las estaciones de entrega de Amazon.com en los suburbios de Chicago, es notoria la cantidad de teléfonos inteligentes colgando.

Este fenómeno está confirmado por diversos medios, desde Bloomberg han acudido a los conductores para averiguar la razón, ante el enorme número, de la que dijeron que se trata de una estrategia en la que sincronizan sus teléfonos con los del árbol y esperan cerca para una recolección de pedido.

Con ello estarían aprovechando la proximidad de los teléfonos a la estación, combinada con un software que monitorea constantemente la red de despacho de Amazon, para obtener una pequeña ventaja respecto a sus competidores, en la pelea por trabajo, en medio de una crisis que ha derivado en millones de personas desempleadas.

Si bien Amazon reportó un ritmo actual de venta de 10 mil dólares por segundo, los medios para hacer llegar los pedidos son diversos, apenas ayer informamos que los drones ya pueden ser uno de ellos en Estados Unidos, previamente revelamos sus intenciones de una flotilla de camionetas autónomas; en fin, el apartarse del contacto humano es uno de sus objetivos.

Pero, al tiempo, millones de desempleados buscan nivelar sus ingresos y es por ello que en esa ciudad, los milisegundos pueden significar la clave para obtener una ruta de entrega de 15 dólares antes que alguien más.

Los conductores han publicado fotos y videos en las salas de chat de las redes sociales para tratar de averiguar qué tecnología se está utilizando para recibir pedidos más rápido que aquellos que carecen de la ventaja. Algunos se han quejado con Amazon de competencia desleal para que haga algo y permita que todos tengan las mismas oportunidades.

Ante el análisis de algunos inconformes, lo que estaría sucediendo es que al parecer los teléfonos en los árboles sirven como dispositivos maestros que envían rutas a varios conductores cercanos, y una persona o entidad no identificada actúa como intermediario entre Amazon y los conductores y cobra a los conductores para asegurar más rutas, lo que va en contra de las políticas de la compañía.

Según Bloomberg, Amazon dijo que investigaría el asunto pero que no podría divulgar el resultado de su consulta a los conductores de reparto. Sin embargo, algunos de sus empleados señalaron al medio que la firma conoce lo que ocurre, pero que no hace nada. En ambos casos, la compañía es la que está perdiendo ante no poder controlar sus propios procesos y a sus propios empleados, lo que pude derivar en una seria crisis de marca.

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