Como menciona Stanton en su libro Fundamentos de Marketing, se puede considerar que la mercadotecnia es un sistema de estrategias, técnicas y herramientas hechas con la última finalidad de fomentar el intercambio de productos (en el sentido más lato) entre dos entes sociales. Con esto como principio básico, podemos comprender que hay líneas de esta rama del conocimiento humano que no requieren forzosamente un pago en dinero, sino que puede implicar otras categorías. Un ejemplo de lo anterior es el marketing cultural, que se realiza entre los visitantes y la institución cultural.

Entre las herramientas con las que cuenta el marketing cultural destacan los eventos. A través de ellos un museo no solo puede organizar conferencias, mesas redondas o visitas guiadas, sino que también puede realizar el lanzamientos de exposiciones o muestras, que son entendidos como los productos culturales.

La generación de experiencias por parte de las instituciones culturales está ganando cada vez más terreno. Ahora es posible que en recintos como museos encontremos activaciones, que ayuden desarrollar vivencias únicas en la mente del consumidor y que estén asociadas al producto cultural.

Las promociones también son de suma importancia en el marketing cultural, específicamente en teatros o conciertos. A través de ellas es posible garantizar la asistencia del público meta a este tipo de recintos y a la temporada de actividades que ofrece, de un modo accesible y atractivo para los espectadores.

La publicidad exterior también se ha convertido en un aliado importante del marketing cultural. A través de vallas o de OOH, es posible que las personas se enteren que existe una determinada función o exposición en un recinto, lo cual puede ser de gran ayuda al momento incrementar la afluencia.

En cualquier caso, el marketing cultural requiere de la implementación de estrategias y técnicas como si se tratara de cualquier marca de consumo, con el mismo rigor, para que sea efectivo.

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