Una de las ideas más arraigadas en el marketing es que el contenido se ha convertido en el rey. Y no es para menos, puesto que por medio de textos, imágenes y videos (por mencionar algunos de los principales formatos) las empresas encuentran otro modo de conectar con su público meta. Sin embargo, hay dos aspectos que se pueden ver particularmente identificados al momento de realizar contenido de marca: el posicionamiento y el impulso que una etiqueta recibe.

El medio digital y en particular las redes sociales han servido como un canal no sólo para difundir los mensajes de una marca, sino también para entablar un canal de comunicación a dos vías con la gente. Dicho espacio ha servido también para que las empresas ofrezcan contenido de marca, el cual contiene información útil y relevante para ellos, lo cual sirve como un gancho para que conozcan mejor a la firma por sí misma.

Al consumir el contenido de la marca que se difunde por los canales digitales, aumenta considerablemente el posicionamiento de la firma en cuestión.

El contenido de marca ofrece un valor agregado a la firma y, por extensión, a los productos que tiene en su portafolio, ya que por medio de información útil y de calidad de le ofrece algo extra al cliente. Sin duda alguna, esto sirve como un impulso para la etiqueta en cuestión.

Cabe destacar que el contenido de marca también pude impulsar a una firma, ya que por medio de videos, imágenes textos e incluso audios es posible promocionar a la marca.

Sin embargo, es importante saber qué tipos de contenidos son los que mejor se ajustan a la personalidad de la firma en cuestión, además de los intereses del público meta, para que sea mucho más significativa para la gente y para que haya una mejor interacción.

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