Cuando un presidente entra en funciones, e incluso desde que es candidato, comienza a realizar una serie de promesas respecto a lo que va a realizar y a lo que no. En el caso de Estados Unidos, con Donald Trump un de los principales compromisos que realizó el actual mandatario es que “Volvería hacer grande a Estados Unidos”. Entre las medidas propuestas para lograrlo, se comprometió a impulsar la economía de su país hasta los niveles dorados que tuvo antaño.

Sin embargo, lo cierto es que los resultados, si bien no han sido malos, no son los que el gobernante esperaba, puesto que, según el Departamento de Comercio, el Producto Interno Bruto (PIB) de dicha nación tan sólo llegó a los 2.3 por ciento, por debajo del 3 por ciento prometido.

Cabe destacar que dicho crecimiento es el más bajo que ha reportado la Casa Blanca desde 2016. Pero, ¿qué es lo que provocó esta caída? La respuesta está, en parte, en las decisiones tomadas por el propio Donald Trump, ya que la Guerra Comercial con China le ha comenzado a cobrar factura.

Uno de los factores que ayudó a apuntalar el crecimiento de la economía de los Estados Unidos es el gasto de los consumidores, que representa el 70 por ciento de los PIB de aquella nación. El propio Departamento de Comercio estadounidense ha comentado que precisamente hubo un incremento del 0.3 por ciento en este indicador, el cual fue impulsado por la inversión que se ha realizado en los hogares norteamericanos en temas de salud.

De acuerdo con datos de Statista, el PIB estadounidense ha experimentado distintas altas y bajas en los últimos cuatrimestres. Por ejemplo de Q2 de Q4 de 2018, este indicador cayó de manera constante al pasar de los 2.5 a 1.1 por ciento. Mientras que para el Q1 de 2019 subió hasta 3.1 por ciento. Por su parte, el IMF ha comentado que dicha métrica podría pasar de 22.23 a 24.33 billones de dólares.

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