Contrario a lo que muchas personas piensan, las empresas (al menos no todas) son organizaciones que buscan enriquecerse a como de lugar, sino que son cada vez más las compañías que toman consciencia no sólo de su papel sino también de su impacto en la sociedad, por lo que buscan generar algún cambio positivo o apoyar alguna causa. Así es como surge lo que se conoce como marketing de responsabilidad social, cuyas características son muy específicas y vale la pena tenerlas muy presentes para comprender de mejor modo este concepto.

Una de las principales características con las que cuenta el marketing de responsabilidad social es que realiza acciones, estrategias y campañas sin fines de lucro. Todo lo que realiza lo hace para ayudar a resolver alguna problemática que aqueja la sociedad o para al menos frenar su avance lo más que se pueda.

Los objetivos del marketing de responsabilidad social son a mediano y a largo paso. Cualquier acción que se realice y que se espera que tenga un impacto en la sociedad o en el planeta no sucederá de la noche a la mañana, sino que es un trabajo que requiere esfuerzo y dedicación por largos periodos de tiempo.

Es necesario que la marca, organización o fundación que trabaje con el marketing de responsabilidad en primera instancia busque una causa por la cual quiera trabajar. Posteriormente es fundamental que construya confianza con el público todos los días para que exista una credibilidad de su parte y lo que realice sea bien recibido por la gente.

Cabe destacar que, además de apoyar a la solución de un determinado problema, se busca generar consciencia en el público en general, para que la gente también esté consciente de sus actos y de las repercusiones que tienen tanto en la sociedad como en el planeta en el que viven.

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