Hay un punto en el que hay que hacer bastante énfasis: para una empresa, los clientes lo son todo, pero no pueden dejar de lado a sus colaboradores, ya que ellos, a través de sus conocimientos y sus esfuerzos harán posible las tareas a las que se compromete una compañía. Es necesario que los empleados estén constantemente capacitados, no sólo con los conocimientos que usan en su día a día, sino también en otros aprendizajes complementarios que los ayudarán a mejorar su desempeño profesional, pero también personal, respecto a lo cual platicamos en las siguientes líneas.

Por ejemplo, cuando hay el ingreso de nuevos colaboradores en la compañía se les tiene que brindar una capacitación a manera de inducción para que conozcan a las personas con las que trabajarán, así como algunos aspectos básicos del funcionamiento de la empresa, con la finalidad de que su curva de aprendizaje sea mucho más breve, pero consistente.

Una vez que los colaboradores ya se encuentran bien instalados y ya han superado su primera curva de aprendizaje, se le pueden brindar capacitaciones con la finalidad de reforzar algunos conocimientos en los que presenta áreas de oportunidad, desde aspectos creativos hasta trabajo en equipo en incluso liderazgo, con la finalidad de que su desarrollo personal y profesional, como ya apuntábamos en un comienzo, sea mucho mejor y más completo.

Una capacitación es ideal para el personal de ventas o que están en contacto con terceros, puesto que esto les ayuda a sensibilizarse en la manera en que tratan a otros individuos, de tal modo que se busque y se consiga un óptimo servicio y atención al cliente.

Por supuesto, generar capacitaciones internas en un equipo, de tal modo que los líderes de área brinden nuevos conocimientos a los miembros de su grupo también implica una gran oportunidad de crecimiento tanto para el colaborador como para la empresa.

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