Agencia: ¡Regrésame mi dinero!

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Tengo una frase que he diseñado para describir a los consumidores de nuestro tiempo: “lo quiero ahora, lo quiero todo y lo quiero light”. Como clientes no hemos convertido en un dolor de cabeza y huevos.

En una columna anterior les compartía mi drama sobre la violencia que las empresas generan a diario, aunque en los cuadros que cuelgan en sus entradas, la filosofía diga otro rollo. 

Es por eso que deseo compartirles un coco que continuamente sucede en las agencia de marketing, medios, comunicación, relaciones públicas, creatividad y todos los híbridos y pokemones que han surgido.

  1. Te pido una orden con todo.- Esa es la más clásica de las situaciones, te contratan para un banner de “x” tamaño y terminan queriendo que les hagas un baby shower para la esposa del dueño. 
  2. Ya cuando te de… el proyecto, nos reponemos.- Justo pasa lo que dice ese refrán de que ven burro y quieren viaje. El tema es que a veces no contratan en el futuro y tu equipo ya emprendió un ejercito de acciones de las que verán poco o nulo provecho.
  3. Hágame algo llamativo.-  en todas partes se cuecen habas, las pequeñas empresas por peques y las grandes porque blofean con ese tono fresa pidiendo lo mismo que las medianas, pero con esa entonación de escuela privada que reza: “aviéntate algo superior mi crack”. 
  4. Exatlón nivel dios ¿por qué a mi?.- no se si les pase frecuente, pero en ocasiones es más sencillo el trabajo que toda la bola de tramites para que te paguen, para que te elijan o para que te aprueben la campaña. 
  5. Ultimadamente maquilamos lo que usted diga.- cuando los clientes son en extremo fregones, que piden cambios nada más por jorobar, lo que se termina haciendo es seguir indicaciones como de una especie de rompecabezas automático, este collage lacera la actividad porque primero te elevan en cuanto a que te eligen por creativo, para luego querer que hagas manualidades.

Un día un amigo y colega me dijo, “si amas lo que haces, entonces no reniegues”. Claro, en ese sentido tan actual en donde todos tenemos que estar de buenas aunque nos lleve la tiznada, tiene la entera razón. 

Tal vez por intentar siempre estar de “buenas” y sin renegar, es que no hemos establecido limites a los clientes. Al mismo tiempo seamos conscientes de que en el sector existen malas prácticas que debemos erradicar, sería injusto decir que como agencias somos meramente mártires cuando en muchas ocasiones hacemos sufrir a nuestros clientes, lo cual será tema de otra colaboración. Por lo pronto, ya se, ya se, quiere que le regrese su dinero jajaja.

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