La variedad es uno de los factores que atrapan la atención de los consumidores finales a la hora de comprar un helado. Puede ser también el branding emocional que encierra el producto, pues los helados fungen como uno de los premios de la infancia y por ello los asociamos con la felicidad.

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Pero si les preguntamos a las marcas cuáles son los elementos que hacen que un helado sea un buen producto, sus respuestas seguramente serán otras.

De acuerdo con la chef Fernanda Prado, existen “leyes” que garantizan la calidad de un helado o de una nieve. Elementos que tal vez el consumidor final pasa por alto, pues para ellos un buen helado es aquél que simplemente está rico.

No obstante, en términos culinarios preparar un buen helado implica un proceso que puede tornarse complejo, ya que para ello se requiere de cierto conocimiento.

En este sentido, las tres “leyes” que las marcas de helado deben conocer para garantizar la calidad de su producto son las siguientes:

1) El helado no debe contener cristales de hielo, pues aunque eso parezca delicioso indica que no se mezclaron bien los ingredientes.

2) Si está chicloso es porque se pasó del azúcar necesaria, la cual actúa como estabilizador en el proceso.

3) Aunque el helado es un producto frío, no debe quemar el paladar del consumidor. Ello significa que no hubo el aire necesario durante la elaboración.

El helado es un producto que tiene una trascendencia histórica. ¿Sabías que los chinos fueron los que utilizaron la nieve y la revolvieron con zumos de fruta y miel? A partir de ahí, el consumo de este producto se fue extendiendo por el mundo.

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