Walmart se adelanta a sus competidores para conquistar a las generaciones Z y Alpha

Walmart se adelanta a sus competidores para conquistar a la Gen Z y Gen Alpha
Walmart se adelanta a sus competidores para conquistar a la Gen Z y Gen Alpha

En un paisaje digital donde las reglas del comercio se reescriben a velocidad de un click, Walmart ha tejido una red invisible —pero poderosa— para capturar la atención de las generaciones Z y Alpha que nadie lograba entender. No mediante anuncios estridentes o algoritmos intrusivos, sino transformando videojuegos y mundos virtuales en pasillos de supermercado.

Esta es la historia de cómo un gigante tradicional se convirtió en pionero de lo que podría definir el futuro del retail: el arte de vender productos reales en realidades virtuales.

 

El experimento de Roblox: donde los niños enseñan a los adultos a comerciar

Todo comenzó en septiembre de 2023 con “Discovered“, un rincón en Roblox donde los jugadores —en su mayoría menores de 13 años— podían explorar tiendas virtuales con sus avatares. La innovación no estaba en los gráficos (coloridos pero simples), sino en un detalle revolucionario: ciertos objetos digitales —una mochila, unos audífonos— tenían un gemelo físico en Walmart.com. Comprar requería menos pasos que ordenar una pizza.

Los resultados fueron una paradoja: aunque el tiempo promedio por visita (5.5 minutos) era la mitad que el de otras marcas en Roblox, el tráfico en tiendas físicas cercanas a colegios aumentó 18% durante los lanzamientos. La lección fue clara: lo virtual no compite con lo real; lo alimenta.

 

Zepeto: el probador digital que nadie sabía que existía

Mientras en Roblox se jugaba, en Zepeto —la plataforma surcoreana de 180 millones de usuarios— Walmart ejecutó un movimiento de moda. Cinco drops de su línea No Boundaries convirtieron prendas físicas en diseños para avatares. Cada compra digital incluía un código para adquirir la versión real. El truco genial: los adolescentes cambiaban sus looks virtuales 11 veces por semana, creando un ciclo de deseo-autosatisfacción-compra que dejaba en ridículo a Instagram.

Aquí, Walmart descubrió algo profundo: la identidad digital de la Gen Z es un espejo aumentado de sus aspiraciones físicas. Vestir un hoodie en Zepeto no era “jugar a ser cool” — era practicar para serlo.

 

Spatial y Unlimited: el caballo de Troya para millennials

Con Unlimited —una experiencia RPG en Spatial— Walmart apuntó más alto: millennials jóvenes (25-34 años), ese segmento que huye de los marketplaces tradicionales. La narrativa épica escondía estantes virtuales con productos de marcas emergentes: desde arroz de A Dozen Cousins hasta galletas Partake. La jugada maestra: permitir compras con un clic sin salir del juego.

Los números hablaron: 37 minutos por sesión (el doble que en Roblox), con 72% de usuarios en el rango demográfico más esquivo. Walmart no estaba vendiendo de manera intrusiva; estaba convirtiendo misiones en transacciones.

 

El elefante en la habitación: Realm, el metaverso fantasma

No todos fueron éxitos. Walmart Realm —la plataforma propia de Walmart— demostró que construir un universo desde cero es como plantar un bosque en el desierto. A pesar de obstáculos gamificados y tiendas 3D, el tiempo promedio por visita no superó los 3 minutos. La actualización navideña, con villancicos virtuales y árboles interactivos, apenas movió la aguja.

La moraleja: incluso con presupuesto infinito, competir con Roblox es como desafiar a TikTok a hacer short-form video.

 

El arma definitiva: el SDK que convierte juegos en vendedores

Detrás de estas experiencias yace un desarrollo técnico que podría cambiar las reglas: un Software Development Kit (SDK) creado con Unity. Esta herramienta permite a cualquier estudio de juegos —desde indie hasta gigantes como Scopely— integrar productos de Walmart en sus mundos. Imaginen comprar cereales en Monopoly Go o una mochila en Fortnite, sin acuerdos corporativos ni trámites.

La estrategia es brillante por su simplicidad: Walmart paga comisiones a desarrolladores por cada venta, convirtiendo a creadores de juegos en su ejército de vendedores afiliados. Es el marketing de influencia llevado a escala cósmica.

 

Los desafíos ocultos en el paraíso virtual

Pero no todo es píxeles dorados. Tres nubes oscurecen el horizonte:

  1. La economía de las plataformas: Roblox podría exigir hasta 30% de comisión por ventas, devorando márgenes.
  2. El mito de la atención infinita: Los usuarios de Unlimited pasan 37 minutos por sesión, pero ¿cuánto durará la novedad?
  3. La paradoja Alpha: 49% de estos niños asocian “virtual” con “gratis”, resistiéndose a pagar incluso por productos físicos.

 

El manual no escrito de Walmart (que todos ignoran)

Mientras competidores se obsesionan con NFTs o avatares hiperrealistas, Walmart ejecuta tácticas simples pero devastadoras:

Narrativas sobre tecnología: Unlimited tiene temporadas como una serie de Netflix, no actualizaciones técnicas.
Data con contexto: Miden no solo conversiones, sino cuántos productos virtuales se comparten en Discord.
Glocalización extrema: Lo que funciona en Zepeto (moda K-pop) fracasaría en Spatial (historias épicas).

 

El futuro: ¿utopía o distopía comercial?

Para 2025, Walmart planea lanzar dos nuevas plataformas y expandir su SDK. Pero el verdadero juego está en su capacidad para educar —no solo entretener— a las generaciones futuras. Imaginen clases de matemáticas en Roblox donde resolver ecuaciones desbloquea cupones, o misiones en Minecraft que enseñan nutrición mientras promocionan marcas propias.

El riesgo es claro: si cruzan la línea entre innovación y manipulación, podrían despertar el rechazo de padres y reguladores. Pero si logran equilibrar el arte de vender con el de agregar valor, estarán escribiendo el prólogo de una nueva era —una donde “jugar”, “aprender” y “comprar” sean verbos indistinguibles.

 

Por qué esto importa más allá de Walmart

La estrategia de Walmart no es sobre ventas minoristas: es un experimento social a gran escala. Están probando si:

– Las generaciones criadas en Fortnite pueden transferir lealtad digital a marcas físicas.
– El comercio puede ser tan adictivo como un videojuego, pero sin el remordimiento.
– La humanidad aceptará que sus identidades virtuales sean extensiones mercantiles de su yo real.

Sea cual sea el resultado, una cosa es segura: el viaje de compras del futuro no ocurrirá en una tienda, ni siquiera en una app. Ocurrirá en los mundos donde vivimos cuando creemos que estamos jugando. Y Walmart ya reservó el mejor asiento.

 

Con información de Ad Age.

 

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