Cómo usar el Meme en tu Estrategia de Comunicación

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En la comunicación digital van y vienen tendencias, vemos modas pasar y lo que hoy puede funcionar, mañana ya es obsoleto. Sin embargo, hay un recurso que llegó para quedarse: el Meme

El Meme, que lleva más de una década en la comunicación generada en las redes sociales, tiene todo para triunfar: es un elemento fácil de diseñar, cuenta con una imagen atractiva y un texto que hace referencia a una situación o hecho que es bien conocido en el entorno popular. Pero puede estar compuesto sólo por frases, por una sola imagen, un GIF e incluso, un video. Es adaptable a cada idiosincrasia, región, situación e incluso, a nichos muy específicos. Su mayor atributo sin duda alguna, es el humor, pieza clave para su adopción y difusión.

El origen del término se lo debemos al vocablo griego “mimema”, que se refiere a aquello que es imitado, como los estilos y el comportamiento que se extiende en diversas culturas. Pero el neologismo que conocemos actualmente (“meme”), fue acuñado por Richard Dawkings en su obra El Gen Egoísta, para plantear la teoría que asevera que procesamos la información tanto en el plano genético (hereditario) como en el cerebral, mediante el procesamiento de la información recibida por la enseñanza, la imitación (mimesis) o la asimilación.

Pero para fines prácticos, un “meme” es para nosotros un eficaz recurso que empleamos en la comunicación digital, principalmente en las redes sociales, para de manera chusca y simple, expresar una opinión, avalar un concepto o rechazarlo.

No obstante, siendo un medio tan poderoso, es poco usado por la comunicación comercial. Esto se debe a que en el diálogo de una marca puede resultar contraproducente al tocar ciertos temas. Es decir, mensajes que en la comunicación entre amigos pasan prácticamente inadvertidos o son jocosos, en voz de una compañía o institución pueden resultar inapropiados y herir los sentimientos de algún grupo de receptores.

Sin embargo, si un meme se emplea adecuadamente, con profundo conocimiento de la simbología y el lenguaje plasmado, puede resultar mucho más poderoso que una simple publicación sin más.

Los memes comerciales suelen ser muy fructíferos cuando apelan de manera innovadora a conceptos universales como la tristeza, la felicidad o el disgusto, y  juegan el papel que tenían los refranes en siglos pasados: difundir un concepto o un aprendizaje positivo de manera atractiva, aun cuando el diseño de la imagen sea tosco o “hechizo”. Su poder natural siempre deberá radicar en la claridad de su mensaje, su originalidad, humor y el respeto implícito al receptor.

Aunque una de las virtudes de los memes es el anonimato (lo que hace que nos identifiquemos más con ellos), siempre será posible que las marcas puedan imprimirles su muy particular personalidad para comunicar y difundir un concepto de manera orgánica.

 

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