Cada vez se popularizan las estrategias 360, a través de las cuales se espera aprovechar los distintos puntos de contacto que una marca para con un consumidor, como los medios convencionales (televisión, radio y medios impresos) o los no masivos (como es el caso de los eventos, activaciones y el correo electrónico, por mencionar algunos de ellos). Sin embargo, al menos para las firmas de consumo masivo, el punto de venta sigue siendo un sitio primordial para conectar con el shopper. Por este motivo la promotoría en la tienda sigue siendo una herramienta muy poderosa para algunas compañías.

Una de las herramientas clásicas en las que se apoya la promotoría es en el uso de los demostradores en el punto de venta. Por medio de estos personajes la marca en cuestión deja de hacer, de cierto modo, venta pasiva, para posicionarse en un terreno mucho las activo, ya que habrá gente que esté en la tienda tratando de persuadir al shopper para que compre un determinado producto o contraté un cierto servicio.

Sin embargo, el trabajo de los demostradores en el punto de venta se puede potencializar a través de herramientas como es el caso del sampling. Una gran modo de hacer promotoría en el punto de venta y de demostrarle al consumidor que un artículo tiene las bondades que se le está indicando es a través de lo compruebe por sí mismo, por sus sentidos. Además de ser un reforzador de venta, esto también ayuda a generar experiencias memorables para el consumidor.

La promotoría de puede apoyar en otras ramas de la mercadotecnia como el trade o el category management, pero hay una herramienta relativamente sencilla que contribuye mucho al hacer promoción de una firma: el material POP (o en punto de venta). De estar bien diseñado, puede resaltar los bienes de una marca en la tienda y puede también servir para inclinar la decisión de compra.

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