¿Por qué no se pone ofrenda en primer año del fallecimiento de una persona?

ofrenda. Foto Fundación UNAM
ofrenda. Foto Fundación UNAM

En México, la tradición del Día de Muertos es una de las más arraigadas y significativas. Sin embargo, existe una práctica que genera interrogantes: ¿por qué no se coloca una ofrenda al primer año del fallecimiento de una persona? Aunque no hay una regla escrita, la creencia popular establece que se debe esperar al menos un año desde el fallecimiento para incluir al difunto en la ofrenda del Día de Muertos.

No poner ofrendas a recién fallecidos podría tener origen prehispánico

Esta tradición tiene sus raíces en las creencias prehispánicas y en el sincretismo con las costumbres católicas. Según estas creencias, el alma del difunto emprende un viaje hacia el Mictlán, el inframundo mexica, y se cree que durante el primer año, el alma aún se encuentra en tránsito y no ha alcanzado su descanso eterno.

La ofrenda se evita para que las almas no quedan en el purgatorio

Además, se considera que colocar una ofrenda antes de que el alma haya completado su recorrido puede interrumpir su tránsito espiritual, dificultando que alcance el descanso eterno. Esta práctica busca evitar que el alma quede atrapada en un limbo o purgatorio.

Ofrenda sí, pero con restricciones… solo en Oaxaca

Es importante destacar que esta tradición varía según las regiones y las comunidades. En algunas zonas, especialmente en Oaxaca, se permite colocar una ofrenda al primer año del fallecimiento, pero con ciertas restricciones y en fechas específicas.

La tradición de no colocar una ofrenda al primer año del fallecimiento de una persona responde a creencias espirituales y culturales que buscan respetar el proceso de tránsito del alma hacia su descanso eterno. Aunque no es una regla estricta, es una práctica que refleja el profundo respeto y la conexión que los mexicanos tienen con sus seres queridos fallecidos.

 

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