El fútbol es lo más importante de lo menos importante

Paco Santamaría Experiencias Filantrópicas

Jorge Valdano popularizó esta frase que captura perfectamente la esencia del deporte rey: una pasión que, aunque no resuelve los grandes problemas de la humanidad, nos une, nos emociona y nos hace mejores en lo cotidiano. (Nota: algunos la atribuyen también a otras voces del fútbol como César Luis Menotti, pero Valdano es quien la ha hecho más famosa y profunda).

En un mundo lleno de desafíos complejos —cambio climático, transformación digital, polarización social y presiones económicas—, el fútbol emerge como ese gran unificador accesible. El Mundial 2026, el primero con 48 selecciones y coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá, no es solo un torneo: es un respiro colectivo, un paréntesis que recarga energías y fortalece lazos sociales.

Datos duros que demuestran su impacto real: lejos de ser solo “pan y circo”, el fútbol mueve economías y emociones con fuerza tangible. Según estimaciones de Deloitte, el Mundial 2026 dejará en México una derrama económica de entre 2,250 y 2,730 millones de dólares, la generación de más de 112,000 empleos temporales (directos e indirectos) y un impulso al PIB de entre 0.1 y 0.5 puntos porcentuales, principalmente en turismo, gastronomía, hospedaje y transporte. A nivel global, la fiesta del fútbol puede impulsar el PIB mundial en decenas de miles de millones de dólares a través de turismo, patrocinios y consumo. Según datos de Nielsen (socio de FIFA), el interés en el soccer crece especialmente entre millennials y Gen Z, quienes muestran alto recall, intención de compra y lealtad hacia las marcas asociadas al torneo. En México, los eventos de fútbol generan picos de consumo y conversación digital masiva.

Más allá de los números, el fútbol actúa como poderosa herramienta de cohesión social. Fomenta valores como el trabajo en equipo, la resiliencia, el respeto al rival y la celebración compartida. Historias como la del niño ecuatoriano Kevin Lazo, que se volvió viral tocando la canción oficial del Mundial, nos recuerdan su capacidad para inspirar y humanizar.En las empresas, esta pasión se traduce en oportunidades concretas: ¿cómo alinear tu marca con estas emociones auténticas sin caer en el oportunismo? Ahí radica el verdadero juego estratégico.

El fútbol nos enseña que, aunque la vida tenga prioridades “más importantes”, a veces es en lo aparentemente menor donde encontramos la mayor energía para enfrentar lo trascendente. Nos une en la tribuna, en la oficina al día siguiente del partido y en las conversaciones familiares. ¿Y tú? ¿Cómo aprovechas esta pasión universal en tu marca, equipo o negocio para conectar mejor con las personas?

Paco Santamaría
Director y Consultor Estratégico en Comunicación y Mercadotecnia. Especialista en ingeniería de Prompt para negocios renovables y empáticos. Ayudo a empresas a vender más y mejor conectando con autenticidad y estrategia inteligente.

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