Mantener cautivo al consumidor, mediante un plan que incluya estrategias de marketing innovadoras, diferenciadas, relevantes y que lo asombren, es uno de los propósitos básicos de toda aquella marca que quiera mantener la preferencia y confianza del target, más allá de sólo ofrecer productos o servicios de calidad.

Y dada esta incesante búsqueda por ser importantes en la vida del público meta y que le sea fácil identificar a su marca favorita, cientos de empresas hacen uso de diversos formatos, tanto tradicionales como BTL.

Sin embargo, al ser el propósito mencionado un común denominador para todas las compañías, la saturación de mensajes, un uso indiscriminado de herramientas de promoción y la contaminación visual presente en zonas urbanas de grandes ciudades, es un efecto que se deriva justo de esta necesidad de ser identificado por el target, en cualquier parte y en horarios no específicos.

Pero, aun cuando en varias ciudades puede haber un sobre uso de OOH y DOOH, la innovación en su diseño, ubicación estratégica y la claridad y contundencia de sus mensajes, hacen de ellos medios de alto impacto, que lejos de resultar molestos para las personas o ser parte de la contaminación visual, logran transmitir adecuadamente una idea y ser incluso aplaudidos por el consumidor, y en ocasiones por expertos en marketing BTL, a nivel internacional.

La agencia PwC informó que, al término de 2017, la inversión mundial destinada a OOH, en ambos tipos de soporte, ascendió a 38 mil millones de dólares, de los cuales 24,500 se destinaron al formato físico, mientras que el porcentaje restante se gastó en digital. Al concluir 2018, el capital utilizado para el desarrollo de este tipo de marketing podría llegar a los 39,500 millones de dólares.

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