El punto de venta es uno de los principales espacios para estimular la venta de un producto. De hecho, especialistas apuntan que es el lugar en el que los consumidores deciden la compra de producto.

No es un secreto que las marcas utilizan diferentes técnicas de exhibición para influir en la decisión de compra de potenciales clientes. Estas exhibiciones pueden ser a través de mostradores, escaparates, góndolas, y otros elementos funcionales para mostrar la mercancía de una marca.

Actualmente, las tiendas departamentales están apostando por conceptos donde los detalles cobran mayor relevancia, ya que a través de un merchandising atractivo se logra mejorar la experiencia de compra y la imagen de la marca.

En este sentido, uno de los elementos generan un mayor impacto en el consumidor es el maniquí. A través de sus formas, tamaños, colores y accesorios se lo a presentar de manera adecuada el uso de un conjunto de ropa. De modo que el equipo encargado estructurar diseños atractivos para generar tráfico de clientes dentro de la tienda.

Por supuesto, para que el maniquí genere el impacto deseado se debe desarrollar un ritmo en la exhibición de la mercancía. Es decir, se debe mantener un balance en los accesorios mostrados para que el consumidor pueda inspeccionar cada detalle de los artículos en exhibición.

Asimismo, los estrategas del merchandasing de una tienda deben considerar otros componentes como la iluminación para generar una atmósfera que cautive los sentidos. De esta forma el consumidor apreciará de manera muy distinta los productos que desea comprar.

Al final, esta es la finalidad de una buena exhibición, vitalizar el punto de venta impulsar el comportamiento del consumidor hacia la compra. De acuerdo con el Departamento de Investigación de InformaBTL, el punto de venta fue de las disciplinas BTL más utilizadas por las marcas en 2017.

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