Hace poco entrevisté a una joven para un puesto de trabajo, -¿A qué te dedicas? -Soy influencer y Vlogger con “V”- Me respondió con gran seguridad.

A partir de este momento algo detonó en mi mente constantemente cada vez que observo y espío la vida digital de las nuevas generaciones, ya sea en Youtube, Snapchat o Instagram.

Quizá somos los mismos humanos, de la misma especie pero de diferentes edades. Estamos en el mismo espacio pero en diferentes realidades. Por ello pienso que las nuevas generaciones viven su realidad entre otras realidades. Me explico. La vida digital ha detonado que los seres humanos generemos convivencias y experiencias entre realidades múltiples que se separan y se auto segmentan entre sí mismas.

¿Qué tiene de malo aspirar a ser influenciador digital?

¿Será una simple ficción o una falsa ilusión? cada día veo a muchos millennials que se auto nombran “Influencers” por el solo hecho de serlo. Se asumen a si m mismos como marcas digitales personales que promueven y difunden mensajes potentes de marcas. Sufren y viven para tener más aceptación digital y seguidores. Esto en un principio puede parecer un verdadero caos, pero no lo es en tanta magnitud. Es un hecho que los clientes ya viven cada día más realidades digitales dentro de sus otras realidades offline de todos los días. Por lo mismo, sí son influenciados por actores de su realidad digital, de su entorno aparente en sus redes sociales preferidas. Es un hecho que la realidad digital si existe y no es otra cosa que una realidad de realidades vivas. Es válida y se puede vivir en ella. Verídica para muchos y en donde las marcas ya están presentes y envían sus mensajes de ADN.

No tiene nada de malo aspirar como adolescente o joven a ser un ícono de la realidad digital. Lo que es imperdonable es no generar contenido y aspirar a ser un influenciador digital. Lo que sí es cierto es que veo mucho vacío de contenido en las realidades digitales de los millennials y mucha frustración por no serlo. El ser un protagonista de la vida digital y de la realidad digital de muchos no es cosa de ser elegido o de un don. Es cuestión de trabajo, congruencia, contundencia de mensajes, paciencia y generación de contenido relevante. No existirán protagonistas digitales relevantes si no existen mensajes contundentes y relevantes. Necesitamos influenciadores digitales contundentes, con mensajes repletos de contenido y diferenciados, que nos impulsen, que nos inspiren y que nos den entretenimiento digital. Que nos sacudan nuestras realidades digitales.

Si no pasan acciones lógicas en el futuro con las figuras y pseudo figuras de la realidad digital, seremos comidos por el caos de la realidad de las realidades digitales. Si logramos superar esta etapa de incertidumbre, lograremos crear una realidad plena y benéfica para todos.

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Estudió comunicación en la Universidad Iberoamericana. Es maestro en Producción Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid. Docente en la universidad Centro, universidad dedicada a la profesionalización de la creatividad y la mercadotecnia, donde imparte la materia de Administración de Comunidades Digitales. También ha dado clases de Comunicación, Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad de la Comunicación, en la Anáhuac de Puebla, en La Salle, en la Universidad de las Américas de Puebla y en la UDLA de la Ciudad de México. Es un fiel aliado estratégico y operativo en la comunicación y mercadotecnia de las personas y las marcas. Fundó -y dirige- agencias de marketing de nicho y Relaciones Públicas como InTrend, The Next Marketing, InTrend Sibarita y Party Animal. Escribió los libros Las Nuevas Tribus Urbanas y Yo digital, ambos editados por editorial Kätedra. Consultor y conferencista especializado en estrategias de comunicación, relaciones públicas y mercadotecnia. Consejero editorial del periódico REFORMA. Ha diseñado y producido eventos para El Palacio de Hierro, Mastercard, Don Julio -Diageo-, Kantar Worldpanel, Kantar TNS, Kantar Millward Brown, Expo China México, BLN (Bodegas La Negrita, DSM (Alimentación y salud) y La Europea, entre otras. Miembro de diferentes consejos consultivos editoriales y empresariales. Inquieto, disruptivo y apasionado. He sido de todo. Sin miedo a siempre volver a empezar.