Josimar José Évora Dias, mejor conocido como “Vozinha”, había sido un personaje totalmente invisible para quienes seleccionan a los talentos de los grandes equipos de futbol soccer por varios motivos:
- Es un veterano (tiene 40 años)
- Debutó grande, a los 25 años.
- Milita en el G.D. Chaves, un equipo de segunda división en Portugal
- Le apodan “Vozinha”, término portugués que puede traducirse como “abuelita” o “viejecita”.
No es una celebridad global. No tiene contratos multimillonarios con patrocinadores. No juega en la Premier League ni en LaLiga.
¿Quién en su sano juicio hubiera puesto el ojo y apostado por alguien así?
Lo normal es arriesgar por talentos que ya han demostrado su eficacia en equipos importantes de primera división, pero no tener el olfato para ver dónde nadie busca.
El parteaguas fue el destino.
Estar en la copa más importante del mundo, vista por cerca de 5 mil aficionados en todo el orbe y, por si fuera poco, en un partido contra el equipo de la selección de España, uno de los favoritos para ganar la copa y cuya plantilla se ubica entre las más valiosas del planeta.
Bastó su gran actuación en un solo partido mundialista para aparecer en titulares de periódicos y noticieros en todo el mundo. Para que su nombre esté en boca de millones de personas, incrementar su base de seguidores en Instagram de 50 mil a casi 16 millones. Para convertirse en héroe y estar en las conversaciones de cientos de cazatalentos no solo en el ámbito futbolístico, sino también gente interesada en tenerlo como speaker o contar su historia en una serie, un libro e incluso, en una película.
La pregunta para nosotros, los profesionales de comunicación y marketing, es inevitable:
En la batalla por la atención, que es el recurso más preciado de la actualidad, ¿cómo puede una persona o marca pequeña superar a competidores infinitamente más grandes?
El portero de Cabo Verde (Vozinha) tiene la respuesta y nos regala cinco lecciones de vida:
Lección 1: No necesitas más presupuesto, necesitas un momento.
Muchas marcas creen que la visibilidad es una consecuencia directa de la inversión. Pero más presupuesto no significa necesariamente más alcance, ni más pauta, ni más notoriedad.
Las historias memorables e inesperadas de superación nos atrapan. Esto lo hemos visto infinidad de veces en el cine.
Cuando además tienen un buen timing, cuando las estamos viendo, los hechos se viralizan.
Lección 2: La autenticidad sigue siendo el atractivo más valioso.
Las imágenes del guardameta dieron la vuelta al mundo. No vimos a una joven promesa, sino a un veterano con lágrimas en los ojos porque su madre no había podido asistir al momento más importante de su vida por problemas de visado. Vimos a un hombre común, con el que mucha gente se identificó, que tenía un sueño enorme.
Lección 3: La edad solo es limitante en la cabeza de quienes tienen poco alcance.
Vivimos obsesionados con la juventud.
Las startups presumen fundadores veinteañeros. Las marcas buscan influencers cada vez más jóvenes y con “ideas frescas” que “conecten”. Las organizaciones suelen asociar la innovación con la edad.
Vozinha rompió ese paradigma.
Con 40 años, dio una lección de cómo detener a uno de los equipos más poderosos del mundo: la edad no fue su debilidad, es parte esencial de su experiencia y su historia.
Muchas empresas pequeñas cometen el error de ocultar aquello que las hace diferentes. En realidad, la diferenciación suele encontrarse precisamente en aquello que parece una desventaja.
Lección 4: El mercado premia los resultados, no las credenciales.
La mayoría de los aficionados al fútbol jamás había escuchado el nombre de Vozinha antes del Mundial. No tenía la fama de otros porteros. No jugaba en los mejores clubes ni aparecía en las campañas publicitarias más importantes.
Pero cuando llegó el momento decisivo, entregó resultados. Eso es exactamente lo que ocurre con muchas marcas emergentes. Las grandes compañías suelen comunicar tamaño. Las pequeñas, necesariamente deben comunicar resultados. Cuando una marca demuestra valor de manera tangible, el mercado empieza a prestarle atención.
Lección 5: La viralidad es una consecuencia, no una estrategia.
¿Cuántas veces hemos escuchado la frase “Házme una estrategia viral”? No hay fórmulas mágicas. Hay comunicación eficaz, momentum y talento. No hay más.
Vozinha no salió al campo pensando en ganar seguidores. Lo hizo para defender a su equipo y detener disparos. La viralidad llegó sola después.
Las marcas deberían recordar esta diferencia fundamental. Las mejores campañas no nacen para ser virales, lo hacen para resolver un problema específico, emocionar y generar valor.
Cuando lo logran, la fama llega, pero como consecuencia.
Así que, como bien enseñan los evangelios bíblicos: quien tenga ojos, que vea.
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