La historia de los mundiales de futbol – EspaƱa 1982

Historia de los mundiales de futbol - EspaƱa 1982. Foto: Bigstock
KALININGRAD, RUSSIA - CIRCA MARCH, 2018: installation at Europe shopping center in Kaliningrad.

Por GermÔn Rivera, CFO de Grupo de Comunicación Kätedra

Germán Rivera, CFO Grupo de Comunicación Kätedra
Germán Rivera, CFO Grupo de Comunicación Kätedra

Continuando con este recorrido por los mundiales que han marcado la historia del futbol, llegamos ahora a España 82, un torneo que representó un parteaguas en varios sentidos: fue el primer mundial con 24 selecciones, el primero en el que se consolidaron verdaderos íconos globales del deporte y uno que dejó momentos tan brillantes como dramÔticos, que aún hoy siguen siendo tema de conversación entre los aficionados de corazón. Por cierto, recuerdo que la mascota del mundial fue naranjito, que seguramente se eligió esta figura por los naranjeros de Valencia.

En México, todavía veníamos arrastrando el mal sabor de boca del Mundial de Argentina 78, pero existía la esperanza de que la renovación generacional y la experiencia acumulada permitieran una participación mÔs digna. Sin embargo, la realidad sería otra: México no clasificó al Mundial de España 82, después de un desastroso premundial en Honduras, un golpe duro para la afición que veía a nuestra selección estancarse en un proceso complicado, mientras el futbol mundial evolucionaba a pasos agigantados.

Pero aun sin México presente, España 82 nos regaló una de las vitrinas mÔs espectaculares del futbol ofensivo y técnico. El ambiente español era único: estadios históricos como el Camp Nou, el Santiago Bernabéu, el Vicente Calderón, la Rosaleda, el José Zorrila, el Molinón o el SÔnchez-PizjuÔn vibraban con una afición entregada al futbol, viviendo una fiesta que se respiraba desde Galicia hasta Andalucía. Ese mundial tuvo el desafío de unir a un país que, apenas unos años atrÔs, había salido de una dictadura y que buscaba consolidar su nueva identidad democrÔtica. El mundial, en ese sentido, fue un gesto simbólico de apertura ante el mundo.

Uno de los recuerdos que mĆ”s permanecen de EspaƱa 82 es el resurgimiento de la mĆ­tica selección brasileƱa comandada por TelĆŖ Santana, un equipo que muchos consideran el mejor de la historia que no ganó un mundial. TodavĆ­a puedo recordar la magia de Zico, Sócrates, FalcĆ£o, Ɖder y Junior, quienes desplegaron un futbol que parecĆ­a mĆ”s una expresión artĆ­stica que un deporte. Cada toque tenĆ­a intención, cada jugada estaba cargada de elegancia, y la afición del mundo entero se enamoró de ese equipo que hacĆ­a del balón un poema en movimiento.

Sin embargo, el destino fue cruel con esa generación, que cayó eliminada por Italia en uno de los partidos mĆ”s memorables de todos los tiempos. Ese encuentro, conocido como el ā€œPartido del Sigloā€ de EspaƱa 82, mostró la otra cara del futbol: la contundencia italiana, encabezada por Paolo Rossi, quien venĆ­a de una suspensión y llegó al torneo casi como un invitado cuestionado. Pero en ese partido contra Brasil se convirtió en leyenda. Anotó tres goles que sepultaron las ilusiones del equipo sudamericano y que lo catapultarĆ­an posteriormente al Balón de Oro del torneo.

Otro de los memorables recuerdos que dejó España 82, fue el surgimiento de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, Diego Armando Maradona; quien comenzó a brillar con luz propia, pero a la vez sintiendo una carga muy pesada de llevar en sus hombros a una selección que físicamente no estaba en su mejor momento. Su partido mÔs complicado para Maradona fue contra Italia, pues Claudio Gentile le hizo una tremenda marcación personal y prÔcticamente los italianos lo cosieron a patadas.

Después en el enfrentamiento contra Brasil sacó toda su frustración y cuando los brasileiros ganaban 3-0, Maradona cometió una tremenda falta en donde le sacaron la única tarjeta roja en un mundial, a manos de Mario Rubio, un Ôrbitro mexicano de primera categoría. A todo esto, hay que sumarle que en ese entonces Argentina estaba enfrascada en una guerra por las Malvinas ante Inglaterra, lo cual acrecentó mÔs la herida para el país pampero.

Mientras Argentina y Brasil se despedían del mundial, Italia siguió avanzando con paso firme hasta llegar a la final, enfrentÔndose a una Alemania Federal que lideraba Karl-Heinz Rummenigge. El Estadio Santiago Bernabéu fue testigo de una final vibrante donde Italia, con un futbol prÔctico y sólido, derrotó 3-1 a los alemanes. Aquella imagen de Dino Zoff, el capitÔn italiano de 40 años levantando la Copa del Mundo, sigue siendo uno de los momentos mÔs icónicos de la historia del futbol. Sin embargo, el momento mÔs Ôlgido y supremo del mundial de España 82, fue el gol anotado por Marco Tardelli, un 2-0 cuyo festejo ha quedado en los anales del futbol como una de las mejores celebraciones de un jugador anotando un gol en las finales de un mundial, un festejo auténtico y pasional, como lo es el futbol.

Pero EspaƱa 82 tambiĆ©n tuvo sus episodios polĆ©micos y oscuros. Uno de ellos fue el infame partido entre Alemania y Austria, conocido como ā€œEl pacto de Gijónā€, donde ambos equipos jugaron caminando durante gran parte del encuentro, sabiendo que un 1-0 clasificaba a ambos y dejaba fuera a Argelia, que habĆ­a hecho un papel extraordinario. Ese dĆ­a, el futbol recibió un golpe a su espĆ­ritu deportivo, tanto que la FIFA cambió para siempre el formato de los partidos finales de fase de grupos: desde entonces, los encuentros se juegan simultĆ”neamente para evitar arreglos vergonzosos como aquel.

En el plano cultural y social, España 82 marcó un paso importante en la consolidación de España como un país abierto, moderno y con identidad renovada. El mundial impulsó la economía, se construyeron y renovaron estadios, y la imagen del país se proyectó al mundo como una nación viva, vibrante y capaz de organizar un evento de magnitud global. Fue también un torneo donde la mascota, Naranjito, se convirtió en el símbolo de una época para toda una generación que creció viendo sus caricaturas y escuchando sus canciones promocionales.

La historia deportiva dejó también grandes enseñanzas: el brillo de los equipos que juegan bonito no siempre asegura un campeonato; la competitividad europea estaba en su punto mÔs alto; y el futbol, como reflejo de la vida, a veces premia la contundencia y no necesariamente la estética.

España 82 fue, en suma, un mundial inolvidable. Un torneo donde el arte del futbol alcanzó alturas extraordinarias, donde surgieron leyendas que aún hoy forman parte del imaginario colectivo, y donde un país entero encontró en el deporte una manera de presentarse ante el mundo con una nueva identidad.

 

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