Empecemos con un ejemplo: Grem.
Es un peluche de la compañía Curio dotado de WiFi y Bluetooth que accede en tiempo real a modelos de lenguaje IA.
¡Adiós a los amigos imaginarios y al problema de la falta de compañeros en casa! El nuevo Grem, que tiene un costo de 99 dólares y está dirigido a niños de tres años en adelante, puede convertirse en el nuevo amigo y confidente de tus hijos.
Ahora, los niños pueden interactuar con compañeros de juguete que les hablan, les responden a preguntas y hasta aprenden junto a ellos.
Compañías como Curio están posicionando alternativas contra las tabletas, con personajes fuera de las pantallas. De acuerdo con el reporte de QY Research (Market Research Report Publisher), el mercado de los juguetes con IA es una mina de oro: el año pasado representó un mercado de 224 millones de dólares y se espera que para el 2031 alcance los 446 millones.
Otra estimación más amplia, sitúa el segmento de los smart toys en más de 2,224 millones de dólares, y un crecimiento a 6,446 millones para el 2032 (Credence Research Inc.).
La avalancha ya está en curso y esto ya obliga a las empresas tradicionales y a sus estrategias de marketing y comunicación a reinvertarse:
¿Cómo cambia el marketing y sus canales?
Ante los posibles riesgos y el aún desconocimiento de todo lo que implica la IA, el reto es mucho mayor. La narrativa tendrá que ser centrada en el desarrollo sano y constructivo del niño y la confianza en los padres.
Ya no se trata solo de que el juguete tenga materiales seguros y no tóxicos, una buena imagen y que sea accesible. El marketing infantil ahora implica una estrategia centrada en diversos tópicos:
- Crear un storytelling que muestre los beneficios de un juguete educativo; enseña, experimenta y acompaña, como un amigo inteligente y seguro.
- Comunicar la ventaja del desarrollo emocional, la interacción creativa y la educación sin pantalla como valores centrales.
- Dirigirse a los padres con mensajes cuidadosos, ofreciendo una total transparencia sobre el uso de datos, límites y beneficios pedagógicos. Quizá este es el mayor reto.
Canales híbridos: digital y experiencial
Las campañas de comuniación y marketing deben integrar:
- Una estrategia digital inmersiva: demostraciones en video, simulaciones de interacciones para demostrar su capacidad y seguridad, experiencias de voz y en realidad aumentada.
- Eventos presenciales e interactivos: presentaciones en tiendas, ferias educativas donde los niños pueden “jugar” con el juguete IA y los padres tengan una asesoría especial sobre las características y seguridad del producto.
- Comunidad y contenido generado: testimoniales reales de mamás y papás que cuentan su experiencia personal y la de sus hijos con el juguete, así como la de creadores de contenidos mostrando momentos de conexión entre niños y peluches IA. Opiniones de expertos psicólogos y pedagogos con buena reputación.
Los canales tradicionales, como el caso de la TV, el radio y las revistas infantiles, seguirán siendo efectivos para darlos a conocer, pero el mayor énfasis estará en el entorno digital, con plataformas como YouTube Kids, canales de YouTube y youtubers dirigidos al segmento infantil, apps parentales y colaboraciones con influencers especializados en familia.
Las claves del marketing infantil AI-powered:
- Creatividad + Conciencia: los mensajes persuasivos deben balancear la emoción por la nueva experiencia con el desarrollo infantil y la ética como pieza clave de la responsabilidad social del fabricante.
- Segmentación Dual: Es importante dirigirse tanto al niño (mensajes emocionales) como al adulto (mensajes racionales y responsables)
- Abrazar la tecnología sin perder humanidad: aprovechar las ventajas de la IA pero considerando siempre primero el factor humano. La salud mental y ética de los pequeños y su seguridad.
- Un nuevo ecosistema de stakeholders: es imprescindible que los equipos de marketing trabajen mano a mano con especialistas en desarrollo infantil, privacidad, seguridad y UX conversacional.
Es importante comprender que los juguetes y peluches infantiles con IA integrada no son una tendencia pasajera: es el inicio de una nueva era de juego. Para los profesionales de marketing, esto implica repensar cómo se crea, cómo se comunica y para quién se diseña el producto. Adoptar este cambio no es opcional: es el camino hacia la próxima generación de marcas que acompañarán a los niños en su imaginación y crecimiento.
El lado B: Muchas posibilidades comerciales, pero con responsabilidad y ética como pilares:
No todo es magia. La conectividad de estos juguetes levanta posibles red flags: riesgos de privacidad, recolección de datos sensibles y vulnerabilidades de seguridad. En este contexto, las empresas deben liderar con transparencia, priorizar la protección infantil y diseñar protocolos éticos en el intercambio de información.
Para ello, y para hacer un adecuado análisis, es importante poner sobre la mesa tanto las posibilidades comerciales, como los riesgos y desafíos éticos:
Posibilidades Comerciales:
- Venta cruzada y upselling natural: Un juguete o peluche con IA puede convertirse en un canal de comunicación directa para recomendar accesorios, nuevas versiones o experiencias adicionales. Ejemplo: “Tu Grem tiene una nueva historia si adquieres este libro”.
- Personalización extrema: Al interactuar, el juguete puede aprender las preferencias del niño (colores, personajes, actividades) y sugerir productos más relevantes, aumentando la probabilidad de compra y fidelidad a la marca.
- Creación de ecosistemas de marca: Así como dentro de los propios videojuegos se venden skins o expansiones, un peluche con IA podría ofrecer suscripciones de contenido, nuevas voces o misiones especiales o nuevos juegos que fortalezcan el vínculo con la marca.
- Recopilación de insights: Las interacciones con los pequeños pueden proporcionar datos extremadamente valiosos para sus fabricantes (previo consentimiento de los padres). Así, las compañías pueden entender tendencias y necesidades del segmento infantil y de los compradores adultos.
- Marketing experiencial en tiempo real: El juguete puede ser un medio ideal para campañas interactivas, storytelling dinámico o promociones dirigidas a la familia, integrando retail físico y digital. Un tema que puede ser contraproducente y hasta terrorífico, no queremos sentirnos manipulados ni deseamos otro canal que nos sature de mensajes comerciales (suena a Black Mirror, ¿no?)
Los Riesgos y Desafíos:
- Ética y privacidad: Los niños son un grupo vulnerable. Cualquier intento de recomendar productos debe cumplir con leyes y normas como las de COPPA (EE. UU.), GDPR-K (Europa) o la regulación mexicana para publicidad infantil, asegurando consentimiento explícito de padres/tutores.
- Riesgo de manipulación: Si el juguete induce de forma persuasiva al niño a pedir productos, puede considerarse publicidad encubierta o práctica engañosa, dañando la reputación de la marca.
- Seguridad de datos: Almacenar o procesar información sobre interacciones infantiles implica altos estándares de ciberseguridad para evitar filtraciones. Es difícil tener el consentimiento de la familia y podría tratarse de información muy sensible.
- Rechazo social y reputacional: Los padres y medios de comunicación, así como expertos en la materia, pueden criticar fuertemente cualquier indicio de explotación comercial del vínculo emocional entre el niño y el juguete.
- Regulación más estricta: La publicidad dirigida a niños tiende a estar más vigilada. Una mala práctica podría derivar en sanciones, multas o la prohibición de ciertas funcionalidades e incluso, del propio juguete.
¿Qué opinas?
*Si buscas mejorar la efectividad de tu comunicación, te ayudo. Visita: torresfidalgo.com












