El pasado fin de semana, por segunda vez el metro de la CDMX, la más hermosa del mundo (sí y lo decimos con orgullo), vivió un desfile de moda y glamour.

Fueron tres días de glamour en las inmediaciones del Autódromo Hermanos Rodríguez. Las estaciones cercanas se llenaron de pasajeros que por lo general no usan ese tipo de transporte. La clase media alta de la CDMX invadió el metro de la ciudad. Los servicios de transporte privado como Uber o Cabify no se dieron abasto con la cantidad de personas que visitarían el foro de la avenida Añil (bueno también Churubusco y Viaducto).

Una vez que te acercabas a las estaciones de la línea 9 Velódromo, Ciudad Deportiva o Puebla podrías notar a los pasajeros que llevaban prendas originales alusivas al Gran Premio de México de la Fórmula 1. Entre murmullos podías escuchar un ruido muy peculiar que sólo un disparo de un celular provoca. Selfies por cada vagón y estación se hacían notar y, adicional a eso, un gran toque de galantería y caballerosidad de cada persona dando el paso tanto a mujeres como niños. Un espectáculo muy diferente al que se vive en un día laboral a las 6 AM en esas mismas estaciones.

Mujeres ataviadas con Chanel, Oscar, Louis Vuitton, Armani y tacones de 15 cm de diseñador; hombres con playeras originales (con un valor aproximado de $3,500 pesos) de sus escuderías favoritas de la F1, producían en el metro un ambiente digno de fiesta llena de glamour.

¿Y el BTL apá?

Entrando en materia de la industria, si hablamos de BTL y Retail, pasando el acceso principal de la puerta 9 se veía cada 10 metros a un vendedor ofreciéndote cervezas, refrescos y papás sin tener la necesidad de que te acercaras a los lugares destinados de compra de alimentos y bebidas. “No haga filas, aquí se lo cobramos”… toda una experiencia de compra con terminal PDV incluida.

Conforme ibas dando cada paso podías ver stands de las escuderías de la Fórmula 1 exhibiendo producto para venta de artículos promocionales. Pero había uno muy peculiar; el de Ayrton Senna, que es catalogado uno de los mejores pilotos de todos los tiempos. En él se vendían una cantidad impresionante de Merchandising, tanto ropa deportiva, como de playeras con hechos que sucedieron a lo largo de su carrera y sobre todo de los grandes premios de la Ciudad de México, hace más de 20 años.

La experiencia de ver las pantallas y escuchar los motores de los autos en plena carrera es algo inexplicable y emocionante que cualquier persona le encantaría ver. En las gradas te encontrabas asistentes que eran supuestos aficionados “de hueso colorado”, pero quienes no identificaban el auto de Checo Pérez. Lo notabas ya que se desbordaban de la emoción cada vez que pasaba el auto de Nico Hulkengberg, co equipero del mexicano.

No pudimos olvidar el costo que nos ocasionó ese fin de semana ya que te podías encontrar papás Sabritas a $40.00 (y la chica), Coca cola de lata en $60.00, pizzas individuales Dominos en $100.00, molletes  VIPS y cervezas Heineken en $120.00. Si lo comparamos con los precios promedio en un estadio de futbol, encontramos una diferencia notable.

Lo que busca el consumidor mexicano son las experiencias compartibles. El asistir a eventos de clase mundial es uno de los temas primordiales para el consumidor mexicano. Las marcas lo saben y por ello creemos que el regreso de la F1 y la NFL este año darán un impulso a los patrocinadores para cerrar bien el año fiscal.

Estamos 100% convencidos que México es un país que desborda emociones y no escatima en el gasto cuando hablamos de experiencias.

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