¿Alguna vez se han mareado por la cantidad de perfume o loción de una persona? ¿Han olido algún perfume que les recuerde a su abuelita? ¿Han percibido un aroma que los haga vivir una sensación desagradable? Lo mismo puede llegar a pasar con el aroma de una marca si se hace un mal uso del marketing olfativo.

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Los difusores de aroma manuales son una excelente idea si se cuenta con poco presupuesto o se quiere aromatizar únicamente ciertas zonas específicas en horarios diversos, pero hay que tener cuidado de que la persona encargada de aromatizar no haga un bajo o excesivo uso del aroma, ya que esto puede provocar que no huela a nada o que huela en exceso y pique la nariz o produzca dolores de cabeza e incluso mareos.

Hay que tener en cuenta siempre que hay muchas personas que son sensibles a los olores. Y considerar que algunos aromas que son agradables para unos, no lo son para otros, además de que los olores siempre tienen que estar en armonía con el ambiente. Por ejemplo, el aroma a coco es ideal para una tienda de trajes de baño, sin embargo , el mismo olor utilizado en una cafetería no es igual de agradable o aceptado. Esto se debe a que el cerebro humano relaciona lo que huele con lo que ve. En la tienda de trajes de baño el aroma se considera natural y se relaciona con las vacaciones, en la cafetería se considera artificial y fuera de lugar.

Parece obvio, pero no lo es tanto, todos hemos entrado en algún lugar en donde a pesar de su estética su olor nos ha invitado a salir de inmediato por la puerta. No siempre se trata de olores producidos por equipos aromatizantes, si no que puede ser producido por suciedad o falta de higiene, productos de limpieza, e incluso material de trabajo.

Existen marcas que son muy conocidas por sus aromas, pero en ocasiones también les han llegado a jugar un poco chueco, tal es el caso de la tienda norteamericana Abercrombie & Fitch quien tuvo protestas públicas en San Francisco afuera de sus puntos de venta, pues los jóvenes se quejaban de que el olor contenía tóxicos que eran perjudiciales a su salud.

Otro ejemplo es McDonald”s; en Inglaterra durante varios años los consumidores  asociaban la marca al olor a aceite y frituras. Para solucionarlo, recurrieron a Firmenich, una de las empresas líderes en la creación de sabores y olores para marcas. Después de muchos estudios se eligió un aroma afín a McDonald”s, el cual se aplica actualmente en todos los locales del mundo al momento de realizar la limpieza.

Pero también hay marcas que aprovechan los malos olores para llevar acabo sus estrategias de marketing olfativo, tal es el caso de Listerine Hong Kong, quien lanzó un flip book con la imagen de una mujer que al ser utilizado producía un aroma a cebolla, al final del flip book se podía encontrar un cupón para canjearlo por un Listerine.

Siempre hay que tener mucho cuidado al seleccionar un aroma para llevar acabo una estrategia de marketing olfativo, se tienen que analizar los efectos de los aromas en nuestras mentes y realizar pruebas en el punto de venta, no seleccionar un aroma solo por gustos o preferencias personales.

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