Los artículos promocionales son una herramienta poderosa para generar engagement y brand awareness. Estos materiales, además de ser hechos como objetos útiles para el público meta al que van dirigidos, se han convertido en objetos buscados y deseados por las personas, quienes han asimilado algunos de ellos como coleccionables. Debido algunas de sus características y ventajas, estos suelen confundirse con el merchandising, concepto que, aunque similar en los términos que mencionábamos, es considerablemente distinto al primero. ¿Cuáles son las distinciones que separan a uno del otro? En las siguientes líneas veremos algunas de ellas.

Una de las principales características de los artículos promocionales es que suelen darse de manera gratuita. Se ofrecen como una especie de regalo al público meta, con la finalidad de que conozca a la marca y además también la tenga presente mientras la utiliza.

Para comprender mejor el concepto de merchandising habrá que trasladarlo al español. Traducido, puede significar (entre las distintas acepciones que tiene) como mercancía oficial. Por ejemplo, en productos de entretenimiento como las películas o las series se lanzan distintos objetos alusivos a dicho contenido, los cuales pueden ser adquiridos por la gente por una determinada cantidad de dinero.

En este mismo sentido, el precio del bien que se ofrezca es una diferencia bastante clara entre artículos promocionales (que serán, al menos en la mayoría de los casos, gratuitos) y el merchandising (que podrán ser adquiridos por la gente a través de un pago).

En el caso del merchandising, el engagement hacia el producto es mucho mayor, puesto que es algo que desea y por lo que la gente está dispuesta a pagar una cierta cantidad de dinero. En el caso de los artículos promocionales, las personas los quieren, pero quizá estarían dispuestos a pagar por un objeto similar en funciones que esté libre de imágenes promocionales de la marca.

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