Para muchos la generación de los millennials parece estar libre de miedo alguno, ya que está constituida por jóvenes de entre 18 y 34 años que se caracterizan por ser curiosos, intrépidos, creativos, innovadores, con un constante uso de dispositivos móviles, apps, que difícilmente permanecen más de uno o dos años en un empleo.

¿Acaso los millennials en México tienen algún temor hacia algo o alguien?

Sofía, una chica de 26 años que, a su corta edad, ya ha trabajado en tres empresas distintas, ha recibido una llamada telefónica de un banco conocido que el ofrece tramitar una tarjeta de crédito, la que al parecer le ofrece varios beneficios en múltiples locales, retailers y tiendas online. Al tener un gran interés por el e-commerce decide contratarla y en breve comienza a usarla. Luego de un par de meses el banco le llama para informarle que su cuenta ha quedado en ceros. Inmediatamente Sofía se dirige a la sucursal bancaria, revisa junto con el ejecutivo de cuenta su caso, y la sorpresa que se llevan es que alguien uso sus datos para disponer de todo el efectivo que guardaba en su cuenta. Después de esto, la chica de 26 años ya no compra en tiendas online, por lo que regresó a sus compras en retailers tradicionales.

Luego de este breve relato, ¿cuál es ese temor que tiene la generación de millennials en México? La respuesta es robo de identidad.

La Comisión Nacional para la Protección de y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) revela que, en México, el delito de robo de identidad va en aumento. Datos del Banco de México (Banxico) afirman que nuestro país ocupa el octavo lugar a nivel mundial en este delito, donde el 53 por ciento de los casos se dan por información que es tomada de tarjetas bancarias.

La identidad de cada persona la constituyen datos personales como nombre, teléfono, dirección, huellas dactilares, número de seguridad social, números de tarjetas de crédito, nombres de usuario, contraseñas, entre otros datos.

Comúnmente, el delito de robo de identidad se usa de manera ilegal para abrir cuentas de crédito, contratar líneas telefónicas, seguros de vida, realizar compras e incluso para cobrar seguros de salud, vida y pensiones.

Aunque pareciera que este delito sólo le preocupa a personas mayores, para los millennials el robo de identidad es su mayor temor. Según el Estudio sobre el comportamiento de los Millennials mexicans enfocado en privacidad de datos y experiencia al cliente, de LexisNexis Risk Solutions, cerca de un 74 por ciento del total de millennial en México temen que su identidad sea robada por medio de sus actividades en línea, las cuales van desde startups y cuentas bancarias, hasta compras online.

A pesar de que esta nueva generación suele realizar cerca del 60 por ciento de las transacciones totales que se hacen mediante e-commerce, y hace un uso aproximado de 3.9 dispositivos móviles, lo cierto es que sólo un 29 por ciento de los millennials confía plenamente en el manejo de sus datos personales por parte de instituciones de servicios financieros en el país.

Ante la disyuntiva de faltar más días al trabajo por tratar de resolver su problema financiero y de robo de identidad, Sofía no tuvo más opción que asumir la deuda mediante pagos mensuales por un un dinero que nunca utilizó. Ante tal deuda, Sofía no puede acceder a compras a crédito, dado que el fraude de que fue víctima la puso en el Buró de Crédito.

Para que esta nueva generación de jóvenes no tema ante un posible robo de identidad, es necesario que las instituciones financieras demuestren a los millennials que la información proporcionada por ellos está segura y no irá a parar en manos de gente que busca defraudar a sus clientes.

Para tener mayor certeza de que los datos e información personal están a salvo, la Condusef da las siguientes recomendaciones:

  • No ingreses nombres de usuario y contraseñas en sitios desconocidos.
  •  Evita compartir información financiera.
  •  Utiliza sólo páginas electrónicas que cuenten con certificados de seguridad.
  •  En caso de extravío de documentos personales presenta una denuncia ante la autoridad correspondiente.
  •  Evita proporcionar datos personales a encuestadores vía telefónica.
  •  Revisa periódicamente tus estados de cuenta para detectar a tiempo cualquier operación irregular.

Si hay alguna sospecha de robo de identidad, esta misma comisión recomienda:

  • Contactar a tu institución financiera para solicitar la cancelación de tus tarjetas y la emisión de una “alerta de fraude”.
  •  Cambiar las contraseñas o bloquear las cuentas que pudieran estar comprometidas.
  •  Acudir ante la Condusef, PROFECO o la Policía Federal.

 

 

 

 

 

 

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