Hungría.- La operadora T-Mobile decidió dar una nueva oportunidad a las decenas de cabinas telefónicas regadas por todo Hungría que han dejado de ser objeto de atención para la población.

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Hace unas décadas la gente hacia filas para poder entrar a una caseta y hacer una llamada, ahora, con el crecimiento de las líneas domésticas y la rápida adopción de la telefonía móvil, las cabinas se han convertido en cosas del pasado; son ignoradas o utilizadas para propósitos completamente distintos para el que fueron construidas y sin embargo siguen ahí, sin ningún sentido ni beneficio aparente.

Pensando en ello T-Mobile lanzó la campaña “Call Anybody, Help Somebody” que convierte las casetas telefónicas en cabinas de caridad. La compañía, junto con la agencia Isobar, remodeló las casetas con los colores de la estrategia y transformó cada teléfono en un caja de donativos. Todas las monedas que la gente deposita para llamar van directamente a una organización no gubernamental.

El primer organismo en recibir esta ayuda fue la Federación Húngara de Ceguera y Problemas Visuales.

La firma eligió las cabinas ubicadas en las calles más transitadas del país europeo.

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