¿Cansados de ser tan guapos?

Lourdes Baeza, columnista en InformaBTL

¿Cómo están mis queridos lectores? Este mes les tengo un tema que les va a encantar, pero esta vez les sugiero que lean esta columna acompañados de la canción Me duele la cara de ser tan guapo del grupo español Los Inhumanos, les aseguro que además de divertirse al escucharla disfrutarán mucho mas esta lectura y sacarán sus propias conclusiones.   Todo comenzó la semana pasada, cuando estaba navegando por mi feed de LinkedIn y me encontré con una publicación que llamó mi atención por la incongruencia de la que iba cargada.

La publicación decía algo más o menos así: “Justifican mi éxito diciendo que soy guapa, estoy un poco harta la verdad. Y algunos comentan que todo lo he conseguido con el Pretty Privilege… etc.”  y todo ese copy iba acompañado una foto de la autora del post, en una pose de mujer empoderada y con evidentes retoques que se detectan a simple vista, obviamente con el objetivo lucir más atractiva, cosa que no juzgo, porque ¿a quién no le gusta lucir mejor en las fotos que publican en su red profesional? creo que a todos nos gusta, y todos hemos recurrido de vez en cuando a los retoques fotográficos.

Cuando terminé de leer la publicación, la verdad me causó un poco de risa, porque si no quieres que te digan que todo tu éxito se debe a tu “guapura”, entonces ni siquiera lo comentes, no lo escribas y mucho menos publiques una foto donde tú sabes te ves muy bien.  Si quieres que dejen de etiquetarte de esa manera, es mejor enfocarse en el valor que puedes aportar desde tu experiencia como profesional.  Honestamente no entendí cuál era el objetivo de esta persona al escribir que estaba cansada de que atribuyeran su éxito al Pretty Privilege, pero lo que para mí estuvo muy claro es que logró muchos comentarios, unos a favor, otros en contra y obtuvo cierta notoriedad.

Dicho esto, quiero entrar de lleno al tema que atrajo mi atención como estrategia de marketing y comunicación: el fenómeno del  Pretty Privilege, en el cual todos los que trabajamos en las áreas de MarCom hemos participado de distintas maneras, tomando decisiones tan simples —y al mismo tiempo tan poderosas— como elegir a los voceros de una empresa, definir la estética de una campaña o determinar qué tipo de influencers se eligen para el contenido que se amplifica en redes sociales.

El Pretty Privilege es incómodo de nombrar, pero es imposible de ignorar. En la industria del marketing y comunicación hemos construido durante décadas una narrativa donde la belleza no solo vende, sino que determina quién merece ser escuchado, quién encabeza campañas y hasta quién puede obtener un asiento en la mesa de decisiones. ¿De verdad creemos que solo un rostro atractivo es garantía de inteligencia y credibilidad? yo no lo creo, porque a veces podemos llevarnos grandes decepciones….

Las redes sociales han sido en cierta manera las responsables de haber amplificado este sesgo: algoritmos que premian “likes” y otorgan mayor visibilidad a quienes cumplen con ciertos estándares estéticos. Pero…. ¿dónde están quedando las mentes brillantes, las voces auténticas, diversas y poderosas que existen en distintos campos profesionales?  ¿Estamos dejando fuera a líderes con mensajes transformadores solo porque no encajan en la etiqueta de “lo bonito”?

El gran desafío para nuestra industria es romper con este estereotipo. El futuro de las marcas no puede seguir dependiendo de una imagen idealizada, sino de narrativas que conecten desde la verdad, la vulnerabilidad y la empatía.

Si las marcas corporativas y las marcas personales sólo siguen apostando únicamente al Pretty Privilege es jugar en corto plazo; pero si lo que quieren es una estrategia de comunicación y marketing realmente sostenible, deben basarse en los pilares de la confianza y credibilidad.

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