¿Cómo hacer BTL y no volverte loco en el intento? Inteligencia Emocional (IE)

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Aunque pareciera que esta columna está sólo dirigida para la gente en BTL, no lo está. Va para todo aquel que trabaje con clientes que piden las cosas de un día para otro, que cambian las especificaciones del proyecto pensando que es lo más fácil, que te cancelan cuando ya iniciaste tu propuesta, o no puedes iniciar tu proyecto porque aún no deciden que quieren porque ni saben, tienes que competir para todo, tienes que buscar la forma de ganarle a tu competencia o peor te ganaron el pitch por 3 mil pesos menos en la cotización.

La paga a 90 días (si bien te va) es intolerable pero pues no de hay de otra. Tienes que aumentar el presupuesto inicial porque todo ha tomado más tiempo, tu proveedor se atrasó y obvio tu cliente no te cree y una de dos: o lo pagas tú o quedas pésimo cambiando el presupuesto cerrado que ofreciste. ¿Te suena conocido? Bueno, entonces este artículo es para ti.

No te diré como hacerle para que estas cosas no sucedan porque siempre pasan y están fuera de nuestro control; lo que sí, es que te ayudaré a saber como manejarlas asertivamente para que pongas en practica tu IE.

Lo primero que tenemos que entender es que no tenemos el control de nada que salga de nuestra jurisdicción, es decir, de nuestro cuerpo hacia afuera. No podemos controlar a los demás, ya sé que estaría increíble y que seguro las cosas saldrían “mejor”, pero no, no podemos hacer que actúen como nosotros queremos, ni que piensen lo que nosotros pensamos, cada cabeza es un mundo y cada uno vive y piensa con base en sus experiencias, y entre más pronto lo entiendas, más pronto serás feliz. Tampoco tienes el control de las situaciones; sólo por el siempre hecho de que en toda situación intervienen seres humanos, gente con pensamiento y conducta independiente, por lo tanto, no tienes el control. Seguro estarás preguntándote ¿entonces de que ·$”¿=(/”@ tengo el control? De ti mismo, de lo que piensas, de lo que dices y de como actúas. Ahí sí, déjate ir.

Segundo, no te lo tomes personal, creemos que todo nos atañe y que seguramente lo está haciendo para molestar o incluso que la vida nos está cerrando puertas porque nos odia también. A eso se le llama “espejear”, en términos más psicológicos, proyectar; es un mecanismo de defensa donde ponemos en otros, nuestros sentimientos, pensamientos o creencias propias pero inaceptables para uno. Lo hacemos desde una parte AFECTIVA cuando creemos que el cliente tiene algo en contra nuestra pero en realidad eres tú el que no soporta su forma de ser.

Proyectamos NECESIDADES, ellos te han dicho que no, pero tú insistes en que necesitan más show, luces, comida, edecanes, el ejemplo que sea. Le das lo que verdaderamente tú necesitas (léase con cuidado, evidentemente no necesitas edecanes per se, pero sí la extra presencia y atención de mujeres en tu vida). EMOCIONAL, le atribuyes una emoción a las cosas que te pertenece, “el kick off estuvo súper bajoneado”; o puede venir simplemente de RASGOS PROPIOS de la personalidad, como cuando le gritaste a tu proveedor que era un abusivo. ¡OJO! No siempre es así, puede venir de un lugar muy sincero también, pero cuando nos lo tomamos personal y nos afecta tanto, nos enganchamos a esa situación y no la sacamos de nuestra cabeza por días o semanas, entonces seguramente es porque sí lo haces, proyectas en tus clientes o proveedores tus issues. A todos nos choca esta frase, pero no por eso deja de ser real “lo que nos choca, nos checa”.

Ahora, ya tienes estos dos tips que evitarán que creas que la indecisión de los clientes es sólo para hacértelo más difícil, o que perdieron el pitch porque asumes que alguien compró al cliente y mueras de frustración. Pero esto sólo es el comienzo. Porque, ¿cómo le vas a hacer para dejar de tomarte las cosas personales y querer control a los demás? ¡FÁCIL! Todo será por medio del pensamiento.

Ya dijimos en la publicación pasada que la mente es la herramienta más poderosa que tiene el ser humano. Pero hay que saber utilizarla a nuestro favor. Es el superpoder que todos poseemos pero que si no sabemos controlarlo puede hacer mucho daño. Todo lo que piensas se vuelve realidad.

Si tú crees que alguien te está robando en la empresa, no habrá poder humano que te haga pensar lo contrario, si tu pensamiento es recurrente y poderoso incluso hallarás la forma de comprobarlo, pues toda tu mente se enfoca cuidadosamente en encontrar pruebas por muy mínimas que sean, que te están robando, y aunque las pruebas sean medio subjetivas, para ti son más que suficiente.

Zig Ziglar decía que debemos cuidar lo que decimos, pues nosotros somos las personas más influenciables que estaremos escuchando el mensaje. Cuando tu pensamiento es recurrente, tu cerebro se programa con tus pensamientos y éstos se generan de tu consciente, preconsciente e inconsciente, todos estos nacen de tu todas tus vivencias, sí, de todas. Desde la panza de tu madre hasta las novelas que viste o leíste o los chismes que te contaron. Todo se guarda en cualquiera de estos tres niveles y ahí empieza a generar ideas que se convierten en pensamientos porque ya están siendo racionalizados y luego en creencias, hasta ser parte fundamental de tu programación.

Lo que tenemos que hacer es reprogramarnos, quitar esos pensamientos limitantes que no nos dejan prosperar y cambiarlos por positivos, algo que te ayude a dejar de querer controlar a los demás; céntrate en tu persona, en lo que tú puedes crear y generar, en como puedes ser mejor jefe, empleado, proveedor, cliente, amigo, pareja, hijo, etc. Responsabilízate de tu rol (cualquiera que éste sea) y comprométete a hacer las cosas mucho mejor, en un “deber ser”. Deja de pensar (o proyectar más bien) que tienes enemigos por todos lados o que hacen las cosas para molestarte.

La reprogramación suena fácil pero no lo es, es un trabajo constante y sobre todo tajante, tienes que ser muy disciplinado y consciente.

PRIMERO encuentra ese pensamiento limitante, eso que no te está dejando fluir como trabajador o como simple ser humano. No es muy difícil encontrarlo porque seguro ya te ha traído problemas.

SEGUNDO, trata de entender los problemas que te ha triado para que veas lo malo que puede ser y lo vuelvas tu enemigo.

TERCERO, (aquí entraría el encontrar dónde nació ese pensamiento, pero ya es un ejercicio muy profundo y lo dejaremos para la siguiente publicación) piensa en el pensamiento alterno pero positivo, incluso puedes escribirlos para que sea más tangibles, rompes el negativo y el positivo lo repites como mantra y lo pones donde lo puedas ver y entender, lo cuentas a los demás como si ya fuera algo tuyo. “Fake it until you make it”.

Ejemplo: ya pasaron tres semanas pero tú sigues enojado y frustrado porque perdieron el pitch y su propuesta estaba mil veces mejor que la ganadora. Ya sabes (porque leíste este artículo) que si te pega tanto es porque lo estas tomando personal y te estás proyectando, así que decides dejar de pensar que es lo más injusto y que nunca más quieres volver a darles propuestas porque no saben lo que es bueno; y lo cambias por, “quizá su propuesta les daba el enfoque que ellos realmente querían y nosotros no supimos verlo, pero podemos aprender de esto para el siguiente pitch”, y voila, tu enojo y frustración se convierten en tranquilidad y esperanza. 

Esto pasa porque tus pensamientos que nacen en el neocortex, generan electricidad en el sistema límbico donde nacen las emociones pero que dependiendo el pensamiento, saldrá un neurotransmisor que genera éstas. Si piensas en el proyecto que acabas de ganar, se generan endorfinas, serotonina, etc. Un cocktail que hace que tú tengas una sonrisa en la cara todo el día. Pero si piensas en lo que perdiste entonces tu cocktail será de cortisol y sólo sentirás estrés por el resto del día. Tu pensamiento, automáticamente cambiará tu emoción, lo único que tienes que hacer para dejar de angustiarte porque todo es súper reactivo, es cambiar un pensamiento por otro. Tu tienes el poder de decidir a que le das más importancia.

Para acabar, quiero mencionar una metáfora que cuando la escuché me encantó, la vi en una serie de televisión (sí, también de ahí se aprende mucho). Tenemos dos lobos en nuestro interior, y siempre están en constante pelea por el alimento, uno se alimenta de tus miedos, de tus inseguridades, de tus angustias, de todo pensamiento limitante; el otro se alimenta de tu serenidad, de tu paciencia, de todos los pensamientos que te generan paz y ayudan a desarrollarte asertivamente. Tú todos los días te levantas y decides a que lobo le darás de comer con tus pensamientos, a cuál harás más fuerte, cuál de los dos ganará la lucha. Tú escoges a quien alimentas.

 

 

 

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