La IA está haciéndote más… burro, flojo e irrelevante

Hanzel Monge, Associate Marketing Manager en Polaris México

La inteligencia artificial sí está cambiando todo, incluso el marketing, pero no necesariamente lo está mejorando. Lo que realmente está haciendo es volverlo más rápido, más eficiente y mucho más fácil de ejecutar. Hoy puedes producir campañas completas en cuestión de horas, generar contenido de forma constante y optimizar prácticamente todo sin estar pegado horas al monitor como antes. Y aunque eso suena como progreso, también está exponiendo algo incómodo: Muchos marketeros están dejando de pensar.

Porque hacer contenido masivo nunca fue el verdadero reto. El reto siempre fue hacer algo que valga la pena, que emocione, que tenga conexión real.  Siempre ha sido fácil saturar de contenido e inflar números por puro volumen, pero ser culturalmente relevante es mucho más difícil.

La gran confusión está en creer que eficiencia es lo mismo que relevancia. No lo es. La eficiencia mejora lo que ya existe; la relevancia define si lo que estás haciendo importa en primer lugar. Y hoy estamos viendo cada vez más marketing bien hecho, bien estructurado, bien ejecutado… sobre ideas que no tienen suficiente peso para sostenerse. Todo se ve bonito, todo cumple, todo está optimizado. Pero nada conecta de verdad.

La inteligencia artificial no corrige eso. Lo escala.

Y hay algo peor pasando en paralelo. La IA no solo está escalando buenas ideas… también está reemplazando el esfuerzo de pensar. Le dejas el poder total a una herramienta que te va a dar “algo decente”, tu cerebro se apaga y dejas de pelear por una idea que sea realmente buena, conformándote con algo que “se lee bien”.

Y ahí es donde la creatividad empieza a morir y tu intelecto empieza marchitarse.

Si tu propuesta es débil, si tu mensaje no tiene claridad o si tu marca no entiende realmente a quién le está hablando, ninguna herramienta va a solucionar ese problema. Puede ayudarte a sonar mejor, a ejecutar más rápido, a parecer más sofisticado. Pero no puede convertir una idea irrelevante en algo significativo. Y ese es el punto donde muchas marcas se pierden: confunden calidad de ejecución con calidad de pensamiento.

La consecuencia es bastante evidente. Hay más contenido que nunca, pero cada vez es más difícil encontrar algo que realmente se sienta necesario. Todo está bien producido, bien escrito, sigue las “mejores prácticas”. Y aún así, pasa desapercibido. No porque esté mal hecho, sino porque simplemente no le importa a nadie.

Lo técnico dejo de ser problema. El criterio humano es donde fallamos ahora.

Y se nota.

Hay mucho contenido que parece creativo… pero en realidad es promedio bien ejecutado. Como los “creadores de contenido” que solo se cuelgan de la creatividad de otros y disfrazan su falta de talento bajo el nombre “trends”, la IA te da ideas seguras, estructuras recicladas, mensajes que suenan correctos… pero que podrían ser de cualquier marca.

La IA no está creando eso. Está normalizando que lo aceptemos como suficiente. Te da flojera el retrabajar algo que se ve bien.

Hoy es muy fácil llenar canales para mantener presencia. La inteligencia artificial hizo eso accesible para todos. Pero cuando todos pueden hacer lo mismo, la diferencia ya no está en quién ejecuta mejor, sino en quién entiende mejor lo que el cliente necesita escuchar. Y ese entendimiento no viene de una herramienta, viene de pensar con claridad.

Al cliente le vale qué tan optimizado está tu mensaje. No está pensando en métricas ni en procesos. Está reaccionando a algo mucho más simple: si lo que ve le hace sentido o no. Si lo que escucha conecta con lo que necesita, con lo que le importa o con lo que está tratando de resolver. Y eso ocurre mucho antes de cualquier automatización, cualquier modelo o cualquier prompt.

La inteligencia artificial es una gran herramienta, pero funciona como amplificador. Si tienes una buena estrategia, la ejecuta mejor. Si tienes claridad, la vuelve más precisa. Pero si no tienes ninguna de las dos, solo hace más evidente el problema. Te permite producir más, sí, pero también hace más visible que no hay nada detrás sosteniendo lo que produces.

Aquí es donde se va a separar el juego. No entre quienes usan IA y quienes no.
Eso ya no importa.

Se va a separar entre quienes la usan para evitar pensar…  y quienes la usan para ejecutar mejor algo que ya pensaron. Porque uno está reemplazando criterio, y el otro lo está amplificando.

Ese es el punto incómodo que muchos están empezando a notar. No necesitas más velocidad. No necesitas más contenido. No necesitas más herramientas. Necesitas mejores decisiones. Necesitas claridad. Necesitas entender qué es lo que realmente vale la pena decir y por qué alguien allá afuera debería prestarte atención.

Porque la relevancia no se optimiza. Se construye.  Y eso sigue siendo 100% humano.

Si tu idea no es buena desde el inicio, no hay tecnología que la arregle.

#SinMaMarketing

 

Sigue leyendo a Hanzel Monge:

Sé parte de InformaBTL

Únete a más de 25 mil lectores

Regístrate a nuestro newsletter en la siguiente forma y recibe a primera hora las noticias más importantes de marketing de consumo, BTL y retail tu correo.

Populares

Contenido Premium