Quién es Max Arriaga, el creador de polémicos libros de texto que se atrincheró en la SEP

Quien es Max Arriaga Libros texto de la SEP. Con imágenes del Gobierno de México
Quien es Max Arriaga Libros texto de la SEP. Con imágenes del Gobierno de México

El nombre de Marx Arriaga Navarro volvió al centro del debate público tras su destitución como director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y su negativa inicial a abandonar las oficinas de la dependencia. Académico de formación, impulsor de la lectura y principal coordinador de los nuevos libros de texto gratuitos, Arriaga se convirtió en una de las figuras más controvertidas del modelo educativo reciente.

El arquitecto de los nuevos libros

Doctor en Filología Hispánica, Arriaga encabezó la elaboración de los materiales alineados con la Nueva Escuela Mexicana, proyecto educativo promovido durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El rediseño de los libros buscó priorizar el aprendizaje comunitario, la integración de disciplinas y una visión crítica de la historia nacional. No obstante, desde su lanzamiento, los materiales enfrentaron cuestionamientos por supuestos errores, cambios en la estructura de materias como matemáticas y un enfoque considerado ideológico por sus detractores.

Oposición organizada: críticas desde la sociedad civil

La resistencia a los libros no provino de un solo sector.

Entre las organizaciones más activas destacó el Frente Nacional por la Familia, que acusó a los materiales de promover una narrativa política basada en la confrontación “ricos contra pobres” y exigió una educación que consideraron neutral y libre de ideologías.

También el grupo Nueva Derecha demandó una revisión exhaustiva de los contenidos impulsados por Arriaga.

A estas críticas se sumaron colectivos de padres de familia y sectores educativos que cuestionaron la reducción o reorganización de contenidos de matemáticas, así como errores detectados en algunos ejemplares.

El frente político: PAN, PRI y PRD

En el ámbito legislativo, los principales partidos de oposición —Partido Acción Nacional (PAN), Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Partido de la Revolución Democrática (PRD)— manifestaron un rechazo sistemático a la gestión de Arriaga.

Dirigentes y coordinadores parlamentarios como Jorge Romero (PAN), Luis Espinosa Cházaro (PRD) y Carolina Viggiano (PRI) promovieron amparos colectivos para que padres de familia pudieran impugnar la distribución de los libros.

Por su parte, el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, arremetió públicamente contra Arriaga luego de que este acusara a sectores de la oposición de buscar la privatización educativa.

Tras su destitución en febrero de 2026, varios actores políticos de oposición lo calificaron con términos despectivos, reflejando el alto nivel de confrontación que rodeó su gestión.

Gobiernos estatales frenaron distribución

La controversia también escaló al ámbito local. En un primer momento, gobiernos estatales como los de Guanajuato, Jalisco, Estado de México, Querétaro y Yucatán decidieron detener la distribución de los libros mientras el Poder Judicial resolvía recursos legales relacionados con el proceso de elaboración y publicación.

Estas decisiones intensificaron el debate nacional sobre la legalidad y pertinencia de los nuevos materiales.

Ruptura interna en el gobierno

A finales de 2025 y principios de 2026, la oposición hacia Arriaga dejó de ser exclusivamente externa. Dentro del propio gobierno surgieron diferencias sobre la necesidad de actualizar y corregir contenidos.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, se convirtió en un crítico directo de la postura de Arriaga, particularmente por su negativa a realizar modificaciones en los libros. La SEP informó que esa resistencia fue un factor determinante en su remoción el 13 de febrero de 2026.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió públicamente la Nueva Escuela Mexicana, pero respaldó la salida del funcionario al considerar que los materiales “siempre son perfectibles”.

“Los libros de texto no son patrimonio de una persona”, declaró en conferencia desde Palacio Nacional. Reconoció que Arriaga no estaba de acuerdo con realizar cambios y que incluso se le ofrecieron alternativas, entre ellas la posibilidad de un consulado, para permanecer en el gobierno.

“No estaba de acuerdo en que hubiera ninguna modificación a los libros. (…) Valoramos muchísimo el trabajo de Marx Arriaga”, afirmó. Sin embargo, subrayó que el proyecto educativo debe mejorar constantemente, incluyendo la incorporación de más contenido sobre mujeres y heroínas en la historia.

También señaló que no coincidía con la manera en que se le notificó su salida: “Entre compañeros tiene que haber un trato siempre”.

Una figura polarizante

La destitución y el posterior atrincheramiento de Marx Arriaga en la SEP simbolizan el grado de polarización que ha alcanzado la discusión educativa en México.

Para sus defensores, fue un intelectual comprometido con una transformación pedagógica profunda. Para sus detractores, representó una visión ideologizada y poco abierta a la corrección técnica.

Más allá de las posturas, su caso confirma que los libros de texto gratuitos, históricamente emblema del Estado mexicano, siguen siendo un terreno de disputa política, cultural y social en el país.

 

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