Una nueva filtración encendió las alarmas entre los jugadores: Microsoft podría aumentar nuevamente el precio de sus consolas Xbox Series X y Series S poco después del Black Friday, y la causa estaría relacionada con una inminente escasez global de memoria RAM.
La advertencia proviene del creador de contenido tecnológico Moore’s Law is Dead, quien en su más reciente video asegura haber conversado con diversas fuentes dentro de la cadena de suministro: minoristas, fabricantes de memoria y socios vinculados a la industria. Según su información, los costos de producción podrían aumentar drásticamente debido a los nuevos acuerdos de OpenAI con Samsung y SK hynix, compañías que habrían asegurado una porción significativa de la producción mundial de DRAM para los próximos meses.
Sin margen de reacción ante incremento de Xbox Series X y Series S
De acuerdo con el YouTuber, Microsoft no habría anticipado este panorama. La falta de previsión haría que la compañía enfrente un incremento en los costos de componentes, lo que —según varias fuentes contactadas por él— podría traducirse en un aumento del precio de ambas consolas o incluso en una reducción del inventario disponible.
“Si todavía quieres una Xbox al precio actual, es posible que no dure mucho”, comentó, señalando que representantes de ventas ya han advertido sobre el impacto “inminente” que esta situación tendría en la línea Xbox Series.
Sony, en cambio, habría jugado a la segura con PS5
La situación sería diferente para PlayStation. Moore’s Law is Dead afirma que Sony compró grandes cantidades de memoria GDDR6 cuando su precio estaba a la baja, garantizando un colchón suficiente para mantener la producción de PS5 sin necesidad de incrementar precios en el corto plazo.
Esta aparente estabilidad sería una de las razones por las que la compañía se ha permitido bajar temporalmente el precio de la PlayStation 5 durante el Black Friday, sin temor a un impacto en sus márgenes.
Un año complicado para Xbox
Si la subida de precios se concreta, sería la tercera vez en un año que Microsoft ajusta al alza el costo de sus consolas. En mayo, la compañía aplicó un incremento de alrededor de 100 dólares en los distintos modelos; en septiembre, volvió a elevar los precios, esta vez hasta en 70 dólares adicionales.
A esto se suman los cambios recientes en Xbox Game Pass, donde los planes fueron reestructurados y la suscripción Ultimate elevó su precio de forma considerable, pasando de 19,99 a 29,99 dólares al mes (y con la eliminación de la opción anual).
De momento, Microsoft no ha emitido ninguna declaración oficial sobre un nuevo incremento, pero la filtración sugiere que, si ocurre, podría ser cuestión de semanas.












