Ayer, en mi columna radial de El Heraldo Radio, abordé con franqueza uno de los temas que más ha dado de qué hablar tras el cierre de la Copa Mundial de la FIFA 2026: las expectativas oficiales de recibir 5.5 millones de turistas internacionales se quedaron muy por debajo de lo proyectado. Según el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), solo llegaron alrededor de 850 mil viajeros. Un análisis del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible de la Universidad Anáhuac Cancún habla de aproximadamente 175 mil turistas internacionales adicionales atribuibles directamente al evento.
La coordinadora de los trabajos del Gobierno Federal para el Mundial, Gabriela Cuevas, había sido una de las principales voces que impulsaron esa expectativa alta. Más allá de los números, quedó claro que su rol se vio más como una edecán digital que como una verdadera anfitriona, diplomática deportiva, cultural y profesional en logística. En muchos momentos se notaba que no se hallaba ni a cuadro ni en el puesto. Probablemente sea una de las personas más contentas de que el Mundial haya terminado.
La realidad mostró otra cifra. La ocupación hotelera en las sedes incluso registró caídas respecto a junio de 2025: Guadalajara bajó 7 puntos a 56%, Monterrey 5.8 puntos a 53.5% y CDMX 2 puntos a 56.5%. Aunque es justo mencionar que las tarifas promedio subieron entre 39% y 47% por la demanda concentrada.
Sin embargo, más allá de los números internacionales, hay una realidad que como mercadólogos y empresarios debemos celebrar: México respondió como un gran mercado interno. Los Fan Fest, el ambiente en las calles, el consumo en restaurantes, bares, transporte y comercios locales, y los reportes de derrama económica cercana a los 50 mil millones de pesos en algunos balances, demuestran que el motor más confiable de nuestra economía es nuestro propio consumidor.
El Mundial no trajo la avalancha de visitantes extranjeros que se prometió, pero sí generó orgullo nacional, activó el consumo interno y reposicionó la imagen de México ante el mundo. Y esa es una lección estratégica invaluable.
Como director de mercadotecnia estratégica y consultor en ingeniería de prompts para negocios pragmáticos, lo resumo así: dejemos de depender exclusivamente del turista externo y enfoquémonos en venderle mejor a quien ya está aquí y quiere más.
El mercado mexicano de más de 126 millones de habitantes demostró que, con la motivación correcta (fiesta, identidad y experiencias), se activa con fuerza. Ahora el reto es capitalizar ese momentum:
- Construir narrativas emocionales que conecten con lo vivido.
- Crear ofertas personalizadas y experiencias post-evento.
- Usar datos e inteligencia artificial (con prompts bien diseñados) para segmentar y convertir.
- Fortalecer la lealtad de clientes locales que ya consumieron durante el Mundial.
La resaca del Mundial no es de decepción, es de claridad: somos un gran mercado mundial por nosotros mismos. No necesitamos esperar a que lleguen millones de visitantes para mover la aguja económica. Tenemos el tamaño, el poder de consumo y la capacidad de activación.
El partido terminó en la cancha, pero para las marcas y negocios apenas empieza. Quien entienda esto y actúe con estrategia ganará los próximos años.
En @pacosantam ayudo a empresas a vender más y mejor con marketing estratégico, ingeniería de prompts aplicada a negocios y tácticas pragmáticas que generan resultados reales en el mercado mexicano.
¿Quieres que tu marca aproveche este momentum y convierta la fiesta en ventas sostenidas? Hablemos
¡Vamos por más!
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