Requiem por una Marca

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Por: Mark Alazraki
Twitter: @markalazraki
email:mark@alazrakinetworks.com

Dice la primera ley inmutable del Marketing; la ley del liderazgo, que “es mejor ser el primero, que ser el mejor.”Â  En ese sentido, Kodak no sólo fue la primera, pero también fue la mejor compañí­a de film en el mundo.  ¿Recuerdan ese jingle pegajoso de Kodacolor, que cantaba: “amarillo, amarillo, Kodak cambió el amarillo”? A mi me encantaba.  Sin duda, para muchos era una Lovemark.  Dicen que en una catástrofe, o cuando la gente se veí­a obligada a abandonar su hogar, lo primero que tomaban, por instinto, eran las fotos; el producto final del rollo Kodak.   A mi me cuesta mucho trabajo entender como una marca con 131 años puede “desaparecer.”Â  Es una realidad muy amarga.  Nos obliga a pensar que nada es para siempre, y tratar de ver que podemos aprender de esta catástrofe…

Lo primero que no me cuadra y me pregunto es ¿dónde estaban las orejas de los altos ejecutivos?  Cómo puede ser que escucharon la tormenta, pero no hicieron nada al respecto.  Los clientes anunciaban con vehemencia su preferencia por lo digital, y no se hizo nada…  Está bien, es entendido que dominaban el mercado de film, pero, en el mundo digital dominar el mercado de film es como decir que en el mundo de las matemáticas, dominas el mercado del ábaco.  Lo segundo que me pregunto es ¿qué significaba Kodak para el consumidor?  Sólo puede ser un concepto tan arraigado, que cuando trataron de migrar su negocio a digital, no les creyeron. Tratando de ser muy audaz, me aventuro a imaginar que Kodak significaba revelado, y como no se necesita revelar lo digital, Kodak, murió.  Increí­ble más aun cuando ¡ellos inventaron la cámara digital en 1975!  Pero, su prioridad era el mercado de film, y cuando decidieron reaccionar… la muerte estaba sentenciada.

Para mi Kodak significa aún, recuerdos.  Momentos irrepetibles en la vida de muchos fueron capturados con un rollo de film Kodak.  Siendo terriblemente injustos, Kodak debió haber inventado Flickr o una pequeña red social que cifras más, cifras menos, hoy alberga en sus servidores cerca de 10 billones de fotografí­as llamada Facebook.

Yo creo firmemente que una marca no debe morir porque la tecnologí­a, ese monstruo inmisericorde, transformador de negocios, cambió las reglas del juego que sabí­as jugar.  Creo que las marcas deben defender un ideal.  Creo que las marcas son vivas, y deben tener flexibilidad para poder moverse si los tiempos así­ lo requieren. En fin, que descanse en paz Kodak.  Te tendré en mis recuerdos…

Me encantarí­a iniciar un diálogo, mucho les agradeceré que dejen un comentario, y/o sumen sus ideas con el #requiemkodak.