Los recientes titulares sobre una “supergripe” han generado inquietud entre la población mexicana, al hablarse de la influenza A H3N2 subclado K, un virus respiratorio que ha presentado un aumento de casos en países como Estados Unidos y naciones europeas. Este subtipo del virus de la influenza, aunque conocido por la comunidad científica desde hace años, ha cobrado atención mediática por su reciente expansión internacional.
Primer caso de H3N2 fue detectado en INER
La Secretaría de Salud de México confirmó la detección del primer caso de esta variante en territorio nacional, luego de que el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) lo identificara en un paciente que ya se recuperó tras recibir tratamiento antiviral. Según las autoridades, el individuo evolucionó favorablemente y no representa un foco de alarma.
Cambios en su estructura
Este subtipo H3N2 forma parte de los virus de la gripe que circulan estacionalmente cada año, pero la variante K ha mostrado cambios en su estructura que la distinguen de las cepas incluidas en las vacunas actuales. A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud ha señalado que dicha variación puede influir en la respuesta inmunitaria, aunque no necesariamente en la letalidad comparada con otras formas de influenza.
¿Se puede vacunar contra la H2N3?
En México, la aparición de este caso se da en plena temporada invernal, época en que tradicionalmente aumentan las infecciones respiratorias. Por ello, las autoridades sanitarias han reforzado el llamado a vacunarse contra la influenza, la COVID-19 y el neumococo, especialmente en grupos vulnerables como niños, adultos mayores y personas con comorbilidades.
A pesar de esta confirmación puntual, no todas las fuentes coinciden en que la variante K esté ampliamente circulando en México; algunos comunicados oficiales señalan que hasta el momento no se ha detectado más allá de este único caso, y que el virus estacional H3N2 es distinto al subclado que preocupa en Europa y Estados Unidos.
Expertos recomiendan mantener medidas preventivas básicas —como el uso de cubrebocas en espacios concurridos, lavado de manos y evitar contacto cercano con personas enfermas— además de acudir a vacunarse cuanto antes para reducir riesgos de complicaciones graves, tal como lo han enfatizado redes de vigilancia epidemiológica nacionales e internacionales.












