En junio de 1982, un hecho insólito sacudió el mundo del coleccionismo y la diplomacia cultural: un abogado mexicano logró extraer un valioso códice azteca de la Biblioteca Nacional de Francia, poniendo en jaque a historiadores y autoridades. José Luis Castañeda del Valle, periodista y propietario de un periódico en Quintana Roo, aprovechó un permiso de consulta para sustraer el manuscrito y transportarlo a México.
Códice Tonalámatl Aubin, su salida de México y su posterior retorno
El Códice Tonalámatl de Aubin, creado entre los siglos XVI y XVII, era un libro ritual usado por los sacerdotes nahuas para predicciones y ceremonias. Su valor histórico y cultural es incalculable, y representa uno de los legados más importantes del México prehispánico.
¿Cómo regresó a México?
Castañeda lo trasladó a México oculto en su equipaje. Tras la alerta internacional de la Interpol, fue detenido en Cancún, aunque la Procuraduría General de la República determinó no consignarlo, argumentando que el códice había sido extraído originalmente de México.
Historia del Códice Tonalámatl Aubin: ¿Robo o rescate cultural?
El episodio desató un choque de percepciones: mientras en Francia se lo consideró un robo al patrimonio nacional, en México algunos medios lo calificaron de “rescate cultural”, defendiendo la idea de que el manuscrito debía regresar a su tierra de origen.
Actualmente, el códice se encuentra bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aunque el conflicto diplomático permanece latente. Francia continúa reclamando su devolución, mientras México sostiene su derecho histórico sobre el documento.
Este caso plantea preguntas sobre la propiedad del patrimonio cultural: ¿es legítimo recuperar lo que se considera propio, o se trata de un hurto? La historia de Castañeda sigue generando debates sobre ética, historia y nacionalismo.












