¿Qué marcas eran las más populares en el México del 2 de Octubre de 1968? Te lo contamos

2 de Octubre 1968. Arte cortesía Gobierno de México, Nescafé, Cloralex, Bimbo, Marinela, Fab
2 de Octubre 1968. Arte cortesía Gobierno de México, Nescafé, Cloralex, Bimbo, Marinela, Fab

El 2 de octubre de 1968 quedó marcado en la historia de México como una fecha trágica, por la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Pero mientras el país atravesaba una profunda crisis política y social, la vida cotidiana seguía su curso. En los hogares, escuelas, tiendas y calles, los productos de consumo reflejaban el estilo de vida y la economía de la época. Muchas de esas marcas aún existen; otras han desaparecido, pero todas forman parte del imaginario colectivo de ese México de los años sesenta.

Los refrescos y pastelitos populares en México 1968

En ese tiempo, marcas como Coca-Cola y Pepsi eran ampliamente consumidas, especialmente entre los jóvenes. Las botellas de vidrio retornables y las máquinas expendedoras en tiendas de abarrotes eran parte del paisaje urbano. Mientras tanto, en las loncheras escolares, no faltaban los pastelitos Gansito de Marinela, que ya llevaban más de una década en el mercado tras su lanzamiento en 1957.

El 2 de Octubre de 1968 y las marcas de alimentos de entonces

La alimentación del hogar estaba marcada por productos como Nescafé, que simplificaba el desayuno con café instantáneo, o el tradicional pan Bimbo, que acompañaba las meriendas. También se encontraban artículos como La Lechera, marca de Nestlé, esencial para la repostería casera, y el puré de tomate de Del Fuerte, indispensable en la cocina mexicana.

Cloralex, Fab y varios más en el México del 68

En cuanto a la limpieza del hogar, marcas como Cloralex, Jabón Roma, Fab y Ace dominaban los estantes. Estos productos eran parte de la rutina diaria, sobre todo en una época donde lavar a mano era común. Fab, en particular, destacaba por su fuerte presencia publicitaria y su reputación de “dejar la ropa más blanca que blanca”.

Los productos de cuidado personal también tenían sus protagonistas. Colgate lideraba el mercado de pastas dentales, mientras que Palmolive, Camay y Lux eran los jabones preferidos para el baño. Para el afeitado, Gillette era sinónimo de calidad. Y en muchas casas, no faltaba el tradicional frasco azul de Nivea, usado como crema familiar.

Los estudiantes del 2 de Octubre de 1968 conocieron las bicicletas Raleigh

Las bicicletas Raleigh eran un medio de transporte común, especialmente entre jóvenes estudiantes, en un país que aún no dependía del automóvil como lo haría décadas después. Y si hablamos de autos, Chevrolet y Ford representaban el sueño americano de movilidad privada, con modelos como el Impala o el Mustang que circulaban por las calles de la Ciudad de México.

Los tiempo de los televisores RCA Víctor

En cuanto a productos de entretenimiento, RCA Víctor era una marca reconocida en radios y tocadiscos. Las familias se reunían alrededor del radio o la televisión para escuchar noticias o programas musicales, a menudo interrumpidos por anuncios de marcas como Ajax o Maggi.

La publicidad de la época, tanto en radio como en televisión y prensa escrita, consolidaba a estas marcas como parte del día a día. Frases como “recuérdame con un Gansito” o los jingles de Coca-Cola en español, formaban parte del imaginario colectivo. Incluso la Lotería Nacional, con sus sorteos semanales, era parte de la cultura popular.

Las marcas, un reflejo del contexto social de México

Mientras tanto, en las calles, la tensión social era creciente. Jóvenes estudiantes exigían democracia y libertad, mientras en las casas se consumían los productos de una economía que, según el discurso oficial, vivía el “milagro mexicano”. El contraste entre el consumo y la represión es parte del legado contradictorio de esa época.

Recordar qué marcas estaban presentes en la vida cotidiana durante eventos como el 2 de octubre de 1968 nos ayuda a entender mejor el contexto histórico y social de México. Mientras la tragedia marcaba a una generación, la publicidad seguía vendiendo productos que hoy son símbolo de una época de profundas contradicciones.

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