¿De qué habla la gente? Pues de lo relevante, de pequeñas cositas que despiertan el morbo o el interés: #pacquiaostyle o #RIPJenniRivera, incluso algunos afirman que la muerte de Jenni opacó el triunfo de Márquez, pero de que los dos hechos fueron chisme pues sí que lo fueron.

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En la universidad me enseñaron que la mejor publicidad y la más impactante era gratuita y era la que se daba de boca en boca, es decir, la que se da en el chisme. Lo que nunca me enseñaron fue a hacer un buen chisme. Me comentaron acerca del ciclo de vida del producto y de las diferentes campañas que se pueden hacer alrededor de cada etapa, pero no recuerdo haber tomado una clase que se llamara algo así como “Chisme publicitario I” y tampoco recuerdo haber visto un libro llamado así.

Tras mi constante contacto con las campañas publicitarias me he dado cuenta que crear una campaña bajo el concepto de chisme es muy difícil y estúpido. Si nos ponemos a analizar, las cosas que causan el chisme son aquellas que, como anteriormente mencioné, o son relevantes o despiertan el morbo. Pensar que puedo crear una campaña de publicidad que se trasmita de boca en boca entre los consumidores simplemente por que es la mejor publicidad sería ilógico.

Si quieres generar una campaña así de poderosa no lo pienses desde el ángulo “campaña de publicidad”, piénsalo desde el ángulo “marca”, es decir, crea una marca que en todos sus sentidos –producto, campaña de publicidad, servicio, punto de venta, relación con el consumidor, etcétera– sea tan buena que pueda llegar a ser relevante para el consumidor, y que por lo tanto quiera hablar de ella.

Así que, si la publicidad de boca en boca es buena, es por que simplemente la marca es tan buena que el consumidor quiere hablar de ella. El Word of mouth, no es más que una consecuencia.

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